A mirarnos en el espejo: Peligroso ensayo golpista de Trump

La fallida intentona golpista incitada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con el asalto al Congreso este 6 de enero por grupos de ultraderecha para imponer una supuesta victoria del mandatario en las elecciones de noviembre, envió otra advertencia al mundo sobre las ansias dictatoriales de poderosos sectores neofascistas.

La violenta ocupación de la sede del Senado y la Cámara de
Representantes de este país recibe una amplia condena de la comunidad internacional y la mayoría de los gobiernos, menos, curiosamente, el de Nayib Bukele.

Es pública la admiración de Bukele por Trump, de quien copió el afán de gobernar mediante las redes sociales como Twitter y una peligrosa creencia dictatorial en estar por encima de la constitución y las leyes para imponer sus designios y ansias de poder.

Trump movilizó a sus fanáticos seguidores contra la institucionalidad estadounidense alegando un fraude de sus rivales que le arrebató la victoria en las elecciones de 3 de noviembre pasado, una grave acusación sobre la cual no presentó pruebas.

Las demandas presentadas por Trump fueron rechazadas por todas las instancias judiciales e incluso por autoridades en los estados gobernados por miembros de su propio partido, el Republicano.

Agotadas las opciones legales para impedir su derrota, Trump apeló a grupos ultraconservadores y neofascistas para impedir que el Congreso confirmara la victoria de su rival demócrata, Joe Biden, en un hecho inédito en la historia de Estados Unidos.

La llamada insurrección, sedición y hasta golpe de Estado es también una advertencia al pueblo y a las fuerzas políticas de nuestro país a mirarnos en el espejo y sacar las conclusiones que nos ayuden impedir que El Salvador sea arrastrado a un abismo antidemocrático.

Bukele mostró sus ansias de poder dictatoriales el 9 de febrero del año pasado cuando usurpó la silla del presidente de la Asamblea Legislativa, que ya había sido tomada por los militares, en medio de llamados a la insurrección.

Ya sueña con tener el control de todos los órganos del Estado y alcanzar así casi un poder absoluto como resultado de una pretendida contundente victoria de su partido en las elecciones del 28 de febrero.

Como Trump, en sus millonarias campañas publicitarias apela a la mentira y a meses de la votación ya está denunciando un supuesto fraude en su contra.

Son hechos que caracterizan la realidad del país y el pueblo salvadoreño debe prevenir y prepararse para enfrentar las amenazas que le acechan desde el gobierno.

7 de enero de 2021

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