BALANCE 2020: UN SALDO NEFASTO DEJA BUKELE

Entraremos al 2021, año del bicentenario de la independencia, con un país en ruinas por la pandemia Bukele. Más que el Covid 19, la nefasta política de Bukele ha causado daños y retrocesos en lo social, económico, institucional  de los que difícilmente nos recuperaremos.

Mientras el Presidente, su grupo familiar y empresarial, sus ministros allegados están bien, lo demás que se friegue. Esa es la filosofía del actual gobernante que vive de la adulación, la corrupción, el nepotismo y con la mente puesta en controlar todo el estado a partir de la Asamblea Legislativa a la que tanto denigra.

Miles de despidos, creciente desempleo, precarización de la economía informal, quiebra de empresas por acción deliberada de sus ministros, luto en el personal de salud, más feminicidios, debilitamiento del sistema de salud pública, agua contaminada y escaza; para citar realidades  generadas por la mala administración Bukele.

Desprestigio internacional a partir del deterioro de la democracia expresado en violaciones flagrantes a la constitución, desobediencia de sentencias de la sala de lo constitucional, violaciones de derechos humanos durante y después del estado de emergencia por Covid 19 y eliminación de políticas sectoriales que favorecían a personas con discapacidad, mujeres, jóvenes, veteranos de guerra, víctimas del conflicto armado y otros.

La mayor baja en el crecimiento económico producto del confinamiento obligatorio más largo en la región, la pérdida de FOMILENIO, el mayor endeudamiento de la historia, el impago a las municipalidades con la consecuente afectación a los trabajadores municipales y empresas que realizan obras en favor de la población.

Y pasarán siglos sin que se borre la intervención armada de la Asamblea Legislativa el 9 de febrero, el llamado a la insurrección y el intento de deponer a los diputados y diputadas en funciones. Este hecho manchó por completo la imagen de un país que desde 1992 con la firma de los acuerdos de paz, había experimentado estabilidad política, respeto a las doctrinas de la nueva policía nacional civil, de la fuerza armada y la transferencia de poderes  según la voluntad popular expresada en las urnas.

Nubarrones se ven en el horizonte en la medida que se combinan las elecciones del próximo 28 de marzo, con el uso abusivo de la propaganda pagada con fondos públicos en medios hechos para ese fin, se utilizan los alimentos comprados con dinero prestado que pagarán las generaciones futuras más allá del 2040  para fines de ganar votos en favor del partido del presidente.

Un saldo nefasto para la vida de la gente, para el prestigio del país y por la deconstrucción de institucionalidad, persecución a la prensa y periodistas, a las instituciones incluso al Tribunal Supremo Electoral.

Solo el pueblo salva al pueblo es lo que se aprendió de décadas de dictadura oligárquico militar  en el pasado reciente, y de nuevo debemos  acudir a salvar el país de la epidemia bukelista.

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