Aparecen los primeros golpes de la crisis post pandemia

La crisis económica post pandemia ya asoma sus efectos en la realidad salvadoreña: Avianca anuncia su quiebra financiera y se declara en bancarrota, prevén la pérdida de 20 mil empleos en el sector maquilero y el desabastecimiento de algunos productos del mercado son sólo los primeros indicios de una crisis económica prevista.

A la difícil situación se agrega un pacto oscuro de las derechas políticas y empresariales para contraer deuda por 3 mil millones de dólares, de los cuales ya se identificaron las señales de un acuerdo de oportunismo para favorecer a los grandes empresarios de ARENA, Nuevas Ideas, GANA y la familia Bukele.

Contraer una deuda tan grande es un grave peligro y ya los organismos financieros internacionales nos ubican como país de alto riesgo para una crisis económica y está claro que las deudas de Bukele las pagaremos nosotros, los salvadoreños.

Las fuerzas de derecha ya iniciaron una campaña política anticipada, en la cual el principal objetivo es desacreditar y responsabilizar de esta crisis al único partido de oposición verdadera, el FMLN.

Con su histórica capacidad de mentir, los voceros de las derechas pretenden ocultar los avances durante los 10 años de gobierno de la izquierda salvadoreña, su rescate de la economía, que recibió en 2009 en bancarrota y un decrecimiento de menos 3.1 por ciento, y pese a ello la estabilizó y con sus programas de desarrollo permitió un crecimiento económico sostenido superior al potencial de El Salvador.

Además los dos gobiernos de izquierda desarrollaron exitosos programas sociales como Ciudad Mujer, el paquete escolar con la entrega de útiles, uniformes, zapatos y alimentación gratuitas, mejoró la educación con los más altos presupuestos de la historia e hizo incluyente el estudio de las nuevas tecnologías con la entrega de cientos de miles de computadoras, y por primera vez la salud pública gratuita llegó hasta el último rincón del país.

Gracias a los programas de la izquierda el país alcanzó producciones récords de maíz y otros granos básicos, cambió la matriz eléctrica, redujo la pobreza y puso en marcha el más completo programa para combatir la violencia, El Salvador Seguro, con énfasis en la prevención y con el apoyo de toda la sociedad.

Es por ello que en su pacto oscuro las derechas consideren necesario borrar esos éxitos y destruir toda oposición democrática para lograr sus nefastos objetivos,  como la reducción del gasto público, es decir, despidos masivos en el sector público y eliminación de todo subsidio social.

Hablan también de apretarse el cinturón,  lo que en realidad significa flexibilidad laboral o pérdida de los derechos de los trabajadores del sector privado e incremento  o aplicación de nuevos impuestos.

Por eso y para evitar la protesta, Bukele y los partidos de derecha ARENA y GANA necesitan una dictadura, sin oposición democrática, sin protesta social, sin prensa libre, como en los tristes años de nuestro violento pasado,  cuando asesinaron obispos, sacerdotes,  maestros, obreros, campesinos, estudiantes.

Bukele y sus socios deben recordar que el pueblo salvadoreño ya se ha levantado en el pasado contra sus opresores y que no habrá teléfono inteligente o encuesta falsificada que le permita esconderse cuándo nuestro pueblo se canse.

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