Asustar, mentir y robar, la respuesta de Bukele a la pandemia

En los primeros discursos de Bukele durante el mes de marzo, Bukele asustó a la población, predijo un apocalipsis, escenarios terribles en las calles, pueblos y ciudades salvadoreñas, cadáveres amontonados, personas asfixiadas muriendo sin tratamiento médico, entierros masivos, padres y madres llorando por la pérdida de sus hijos, hijos llorando por la pérdida de sus padres, también habló de las catástrofes lejanas, ancianos abandonados para morir en Italia, falsificación de resultados de pruebas de covid 19 en Costa Rica, aviones enviados por México llenos de contagiados, y muchas más mentiras.

Luego, pidió y exigió dinero a la Asamblea Legislativa para combatir la pandemia por coronavirus, habló de hospitales casi mágicos, los más grandes de Latinoamérica, además construidos en tiempo récord, 2 meses, también anunció la compra de miles de respiradores mecánicos de última tecnología y de toneladas de las mejores medicinas que la ciencia dispone para curar el coronavirus, la compra de alimentos y el pago de salarios y la condonación del pago de servicios para todos los salvadoreños.

Más adelante tomó un poder para el cual no está facultado, suspendió garantías constitucionales, instaló un régimen autoritario y represivo, sacó al ejército y a la policía a capturar ciudadanos ilegalmente para confinarlos en los centros de contención sin condiciones mínimas y dignas.

Cuando la Asamblea Legislativa y la Corte Suprema de Justicia le advirtieron que no podía tomar ese tipo de acciones, Bukele los acusó de tratar de derrocarlo y de asesinar a la población.

En este momento conocimos el porqué de la agresiva necesidad de un decreto de emergencia para el presidente Bukele y sus funcionarios más cercanos: poder comprar y contratar productos y servicios sin el debido proceso. Aquí fue cuando los salvadoreños conocimos de los coronabisnes y los negocios corruptos del gobierno.

Ahora, después de una cuarentena por coronavirus, donde al parecer la mayor parte den los contagios masivos fueron propiciados por las aglomeraciones convocadas por el mismo Bukele, todo indica que la destrucción del tejido económico popular, la pérdida de empleos formales,  la escasez de alimentos y el conflicto político-democrático fueron totalmente innecesarios, y 4 200 contagios oficiales después y un número indeterminado de fallecidos,  Bukele se calló,  al parecer no tiene respuestas ni soluciones a la crisis sanitaria y económica producto de la pandemia por coronavirus y por sus autoritarias acciones.

Esta última semana múltiples denuncias e investigaciones de académicos, epidemiólogos y la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, concluyen que los contagios de 22 menores de edad bajo el cuido del Estado salvadoreño en el ISNA, ha sido por negligencia y falta de protocolos de prevención, sumando está tragedia a los contagios del asilo Sara Zaldívar, y los de cientos de militares y policías, cuyo factor común es la negativa del gobierno de Bukele y del ministro de Salud a entregar equipos de protección biológica.

Bukele debe responder dónde están los equipos de protección biológica que anunció ya había comprado y distribuido, explicar dónde está el hospital más grande de Latinoamérica, y las 1000 unidades de cuidados intensivos del pabellón Centroamericano de la feria internacional. Ahora que el agua nos llegó al cuello, Bukele debe responder por sus acciones, pero principalmente por su incapacidad para gobernar.

En este momento, la denuncia de 22 contagiados en un centro de protección de menores, incluidos niños con capacidades especiales y niños sin padres o en situación de abandono, en conclusión, los niños más vulnerables de nuestro país, ya es la noticia que nos representa y la imagen exterior de nuestra capacidad de respuesta a la pandemia por coronavirus. Bukele logró otra marca personal en el mundo, superando el dictadorzuelo milenial la de un presidente sin sensibilidad humana.

Bukele parece seguir al pie de la letra las enseñanzas de su modelo político e ideológico más querido, aunque en realidad en muchas de sus acciones parece que el alumno supera al maestro, así cuando vimos con horror a Donald Trump metiendo niños emigrantes en jaulas y separando familias, pensamos que nada podía superar esta falta de humanismo, ahora Bukele lo supera dejando en el abandono, a su suerte, a los más débiles y vulnerables de los salvadoreños, los niños con capacidades especiales y con severas limitaciones de movilidad, niños y niñas sin padre o madre que los proteja, niños y niñas bajo el cuido del Estado.

La historia contemporánea juzga a las sociedades modernas, entre otras cosas por como tratamos a nuestros ciudadanos más vulnerables. Claramente gracias a Bukele estamos reprobados y el gobierno que supuestamente nos representa no actúa como servidor del pueblo, sino más bien como su verdugo.

18 de junio de 2020

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