BATALLA DE IDEAS La posverdad y la mentira para la percepción engañada

El mundo es víctima hoy del empleo intensivo de uno de los métodos más sofisticados de propaganda política que apela a la mentira y el uso intensivo de las nuevas tecnologías para influir en los instintos y sentimientos de las personas y hacerlas actuar en una realidad falsa donde la percepción decide sobre hechos objetivos y la verdad.

Aunque se trata de uno de los métodos de dominación empleados por los grupos de poder a lo largo de la historia, alcanzó niveles sin precedentes en la segunda década de este siglo, con la campaña de Donald Trump para las elecciones de 2016.

Su uso por Trump y en el referendo para separar al Reino Unido de la Unión Europea hizo cobrar fuerza el término “posverdad”, como los expertos llaman a ese método de manipulación masiva.

El empleo sin escrúpulos de la mentira por Trump caracteriza su gestión al igual que los miedos que le crearon a los pueblos con sus vulgares falsedades sobre el comunismo, esgrimidos nuevamente como arma de guerra en la convención republicana de finales del mes de agosto pasado.  

Una descripción resumida de este sistema se encuentra en la enciclopedia en internet Significados, https://www.significados.com, que lo explicas así:

“La posverdad o postverdad se refiere a que los hechos objetivos y reales tienen menos credibilidad o influencia que los sentimientos y creencias de los individuos al momento de formular una opinión pública o determinar una postura social.

“Dicho de otra manera, la posverdad es una distorsión de la realidad que se hace de manera deliberada. Se emplea para señalar aquellos hechos en los que son más influyentes los sentimientos o creencias personales que los hechos en sí mismos.

“Es decir, las mentiras se asumen como si fuesen verdad porque así se sienten o se asumen como reales porque una gran colectividad las cree como verdaderas.

“Asimismo, hay quienes opinan que la posverdad se ha extendido con el auge que ha tenido la cultura digital y el uso de las redes sociales.

“Esto es posible porque en la actualidad se da a conocer gran número de información a través de las redes sociales que, más allá de ser ciertas o falsas, las personas defienden y critican desde sus emociones y no desde la objetividad de los hechos.

“En este sentido, la situación se torna aún más grave porque los usuarios no reconocen o no saben distinguir entre una noticia real y una falsa. Es decir, la objetividad de los hechos pasa a segundo lugar.

“Por ello, el peligro de la posverdad está en que las personas, lentamente, dejen a un lado la honestidad y el pensamiento objetivo, para darle la credibilidad a las noticias falsas y sin sentido” (fin de la cita).

Otros autores definen la posverdad o mentira emotiva como “la distorsión deliberada de una realidad en la que los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales, con el fin de crear y modelar la opinión pública e influir en las actitudes sociales”.

En resumen, como nunca antes, los viejos preceptos del nazista Joseph Goebbels han sido aplicados de manera tan intensa y masiva, apelando a todos los medios de la propaganda, los tradicionales y con más fuerza los más populares de hoy: las redes sociales.

“Una mentira repetida adecuadamente mil veces, se convierte en una realidad”, dijo este criminal de guerra, junto a Hitler, uno de los mayores responsables de la catástrofe humana de la II Guerra Mundial.

En El Salvador esta masiva manipulación mediante el engaño deliberado por un sistema poderoso y brutal de propaganda de la derecha hace cada vez más indispensable la lucha de ideas por la verdad. Es una necesidad de sobrevivencia de nuestro pueblo. 

Domingo 6 de septiembre de 2020.

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