Bukele el inconstitucional

Varias resoluciones de la Corte Suprema de Justicia han tratado de corregir el desempeño y las acciones ilegales y arbitrarias de Bukele y sus funcionarios y anoche una más trata de poner orden y jurisprudencia a las graves violaciones a los derechos humanos y a los abusos de poder,

Precisamente esta última resolución intenta evitar que Bukele continúe emitiendo decretos ejecutivos inconstitucionales como si fuera un príncipe o un soberano absoluto.

Desde el inicio del gobierno de Bukele hace un año sus discursos y mensajes han sido de odio y conflicto, pero cuando pasó de las palabras a los hechos es cuando expuso sus verdaderas intenciones y formas de gobernar, se dibujó con claridad un proyecto de tiranía civil de extrema derecha neoliberal,

La respuesta del gobierno a la pandemia por coronavirus y a las tormentas e inundaciones también dio una clara imagen de la incapacidad para gobernar de Bukele y de las intenciones de hacer negocios con los recursos públicos, pero en conclusión el riesgo más alto de las acciones de Bukele y sus funcionarios es la ruptura de la constitucionalidad del Estado salvadoreño y la instalación de régimen autoritario.

Debemos reconocer que Bukele ha tenido éxito en generar temor en la población, el miedo ha sido su principal instrumento para someter a la opinión pública a su favor y mantener una permanente campaña de desprestigio contra su adversarios políticos e ideológicos, pero su cálculo falló en cuanto al límite legal de sus acciones y pese a todos los problemas de nuestra joven vida democrática, sigue siendo la Constitución de la República el cemento que nos une y nos permite existir como nación.

Como respuesta a este nuevo fallo de inconstitucionalidad contra Bukele y sus acciones, veremos sus dramas mediáticos, las acusaciones contra la Asamblea Legislativa y la Corte Suprema de Justicia, Bukele jugará de nuevo su papel de víctima, de ungido por Dios para salvar a los salvadoreños de las garras de los mismos de siempre, etcétera, pero la realidad nos demostró este 8 de junio que el hambre y la necesidad pesó más que los lamentos ya muy conocidos de Bukele, y la población salió a buscarse el sustento y a continuar sus vidas, muchos pequeños negocio de subsistencia abrieron, muchos más salvadoreños recogieron sus escombros, repararon sus techos, trataron de salvar un poco de lo perdido.

Parece que a Bukele «el inconstitucional » ya nadie lo escucha, y como en el cuento, puede continuar gritando que viene el lobo y ya nadie más ñe creé, pues ya hace tiempo y por repetir siempre lo mismo, tampoco ya nadie lo escucha.

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