Bukele: EL PRESIDENTE DE TUITER Y LA SELFIE

Cuando llegamos a un año de  la gestión del actual gobierno encabezado por Nayib Bukele y Felix Ulloa se precisa una valoración.

Se presento como el joven de la anti política, la rebeldía y la modernidad, pero al inicio del segundo semestre se reveló la cara de un  presidente  autoritario rodeado de la fuerza bruta para imponerse ante la Asamblea Legislativa al invadir el Palacio Azul con la Fuerza Armada, la PNC afirmando, invocando la insurrección  y proclamando: “ahora quedaba claro Quién tiene el control”.

Vinculado empresarialmente a las comunicaciones digitales, más que a los discursos  está dejando una huella que puede costarle caro en el futuro; sus ordenes desde el primer día fueron dadas por tuiter  y obedecidos sin vacilar y sin tener en cuenta la legalidad. Así despidió a unos diez mil empleados.

Su primera comparecencia en la escena internacional  puso en evidencia su  ligereza e irresponsabilidad. En Guatemala ni a la elección del país para encabezar el SICA se hizo presente; mostro ignorancia e irrespeto al recibir 30 millones donados por el gobierno mexicano y, en Naciones Unidas, se limitó a cuestionar el organismo, hablar de una niña de Cabañas de quien  se enteró por redes sociales  de su necesidad, y a tomarse una selfie que daría la vuelta al mundo más que los discursos de otros presidentes.

De que modernidad y transparencia puede dar cuenta el presidente en su primer año?

De  la violación de varias leyes al nombrar a sus parientes, empleados de sus empresas y amigos sin criterio de capacidad en los cargos públicos.

Ignorar él y sus funcionarios la ley de probidad, negándose  a declarar su patrimonio; incumplir resoluciones de tribunales, y de la propia Sala de lo Constitución de restituir a empleados públicos.

 De haber cerrado empresas;  afectar al sector agrícolas, cerrar ECOS, eliminar la gratuidad para estudiantes universitarios procedentes de institutos nacionales, disminuir presupuesto a programas de veteranos y otros.

Puede dar cuenta de cuanto promueve división, odio,  enemistad con países como señal de sumisión a la política exterior estadounidense;  de la utilización política de las Fuerzas Armadas y la PNC.

Un presidente que se autoproclamó el más cool del mundo, que se tomó una selfie en Nueva York, que se reúne con los empresarios  más ricos del país que maldice a sus adversarios políticos, que miente sistematicamente  y afirma hablar con Dios, que ignora a propósito la historia y la vilipendia; antes de terminar el primer año,  se puso al desnudo, se reveló como un autoritario a la antigua para quienes creyeron dentro y fuera del país, que de la mano del tuit, y la edad,  traería algo diferente al país.

A un año luce más desesperado, por acaparar por la vía que sea, golpe de estado o elecciones el poder total, y hacer desaparecer el modelo de un gobierno con órganos que operan  complementariamente y se controlan uno a otro.  Es por tanto enemigo de la democracia y el Estado de Derecho, un dictador.

La gorra con víscera al revés, el insulto permanente a los demás funcionarios fuera de su gobierno lo presentan además como persona inestable, perturbada y afanada por imponerse como el único.  Así  las cosas, el envoltorio y el contenido real, resultaron tan distantes como la pesadilla del sueño.

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