Bukele: la mentira como política de Estado

Muchos analistas nacionales de todas las ideologías y algunos expertos internacionales en democracia y gobierno coinciden en que la política de Estado más conocida del presidente Bukele es la mentira.

Sería largo y tedioso enumerar las afirmaciones falsas que Bukele ha expresado a lo largo de su primer año de gobierno. Podemos resumir que con la finalidad de mantener su imagen en la palestra mediática ha dicho que en esta pandemia de coronavirus en Italia dejaron morir a los adultos mayores, México enviaría un avión con personas contagiadas y hasta que Costa Rica manipula sus datos de pruebas y fallecidos.

El colmo es que en su última aparición pública afirmó que gracias a sus planes de seguridad había logrado disminuir los feminicidios, pero inmediatamente las asociaciones de mujeres lanzaron datos diferentes y desmintiendo al presidente Bukele.

También la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia le ordena al ministro de Salud proporcionar el listado del personal médico contagiado en la pandemia, todo gracias a la denuncia de un ciudadano que trabajó en la primera línea de defensa contra el coronavirus y nunca recibió los equipos de protección biológica,

Bukele también ofreció alimentos para los más necesitados, sin embargo, son múltiples las denuncias de que los paquetes alimenticios comprados con fondos públicos están siendo entregados a los activistas del partido oficial o a los seguidores de Bukele. Otras denuncias señalan a la empresa fantasma que supuestamente proporcionaría transporte a las personas enfermas durante la cuarentena y facturó por un servicio que no presto la cantidad de más de medio millón de dólares provenientes de fondos públicos.

Pronto podremos ver que las promesas de campaña de Bukele son también mentiras, entre ellas el tren transcentroamericano, el aeropuerto de Oriente, el hospital más grande de Latinoamérica, y culpara a todos, dirá que la pandemia por coronavirus y las tormentas lo dejaron sin recursos, que todo es culpa de los gobiernos de izquierda y de derecha, como si el suyo no fuera de la más extrema derecha, la derecha militarista.

Bukele sigue fielmente a sus ídolos y modelos de gobierno, que consideran que decir una mentira más de mil veces la convierte en verdad. Es claro que sus modelos de gobierno son cualquier cosa menos democráticos, a Bukele le gusta el poder, no para gobernar ni hacer el bien a los salvadoreños, sino para exprimir los recursos del pueblo, para lo cual utiliza el miedo, la violencia y la intimidación de la sociedad, actuando más como un pandillero cobrando extorción que como un presidente trabajando por su país.

Esto describe a Bukele y sus funcionarios más cercanos, como una vulgar mara, y no un gabinete de gobierno.

Sábado 6 de junio de 2020

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