Bukele manipula la economía para sus oscuros intereses

El Gobierno dice que los ingresos tributarios disminuirán en 990 millones de dólares durante el año. La baja es normal, pues el 80% de la actividad económica está paralizada. Pese a ello, el presidente Bukele quiere que las empresas continúen inactivas por más tiempo del debido. ¿Cuáles son las intenciones políticas de Bukele? Veamos:

La caída de los ingresos no parece preocuparle, pues en el primer trimestre del año hubo un recorte de gastos de 907 millones, con respecto al monto programado. La inversión pública está casi paralizada y muchos gastos de funcionamiento han disminuido: transporte, viajes, viáticos, pago de servicios, entre otros. Además, el Gobierno vendió LETES y CETES por 974 millones, que son deuda de corto plazo que el Ejecutivo contrae hasta determinado monto y sin autorización de la Asamblea Legislativa.

La baja de los ingresos le sirvió de excusa a Bukele para pedir endeudamiento por 3 mil millones de dólares, los que la Asamblea le aprobó. Los primeros 2 mil millones, por los que el FMLN votó para contribuir a financiar los gastos de la Emergencia, están sujetos a que el Ejecutivo presente en la Asamblea un presupuesto extraordinario que sería aprobado con un mínimo de 56 votos. Así lo establece el decreto 608.

Bukele no ha presentado el presupuesto y bloqueó al Comité del Fondo de Emergencia y Recuperación Económica, integrado por representantes de gremios empresariales e instituciones académicas y cuyas funciones principales eran administrar el presupuesto extraordinario y fiscalizar las inversiones de los fondos.

Cinco instituciones que integraban el Comité renunciaron (UCA, ESEN, FUSADES. ANEP y Cámara de Comercio) y dijeron que el Gobierno no era transparente y les obstaculizó su labor. A Bukele le dio igual, pues no quiere presentar el presupuesto extraordinario ni que le fiscalicen los fondos.

Para conseguir los 2 mil millones, el Gobierno negoció un préstamos de 389 con el FMI y otro de 20 millones con el Banco Mundial. La Asamblea se los aprobó de inmediato, pero como el Gobierno no presenta el presupuesto extraordinario, dichos préstamos no pueden ser ratificados. Dicho de otro modo, Bukele tiene trancado esos recursos.

Sin embargo, como ya él consiguió 974 millones de deuda de corto plazo (LETES y CETES), no tiene apuros en conseguir los demás recursos. Con parte de ese dinero, el Gobierno entregó los 300 dólares que recibieron miles de familias sin ingresos y les está entregando canastas de alimentos a muchos hogares.

La deuda puede esperar. Por el momento Bukele se vende como el benefactor del pueblo y tratará de prologar la entrega de esas canastas hasta donde le alcance el dinero. Y como no puede conseguir los préstamos del FMI y el Banco Mundial, pues no presenta el presupuesto extraordinario, acusa a los diputados y diputadas de trabarle los recursos.

El negocio político de Bukele es doble: entrega canastas miserables a familias en precarias condiciones (y a otras vinculadas a su partido) y acusa a los diputados de bloquear los recursos. El juego es perverso, pero responde a su lógica política de ganar votos y desacreditar a la oposición. Después de todo, la mentira siempre ha sido el eje central de la estrategia de Bukele. Precisamente por mentiroso, difamador y agresor lo expulsamos del partido.

Bukele está jugando con candela, pues si no presenta el presupuesto extraordinario y sigue autobloqueando los recursos que le aprobaron al Ejecutivo, las finanzas públicas colapsarán. La deuda de LETES, cercana a los 1,500 millones, hay que pagarla en un año. Y la de CETES, que está en 483 millones, debe pagarse en un tiempo todavía menor, pues se trata de una especie de préstamo puente obtenido a través de la bolsa de valores. Para esos pagos no hay dinero.

¿Cómo enfrentará el Gobierno ese problema? Puede ser que Bukele haya calculado que negociando con ARENA y el PCN podría reorientar los 2 mil millones para pagar esas deudas. Los otros mil millones irían al presupuesto de este año (o del próximo año), pues, a diferencia de los 2 mil millones, no están sujetos a un presupuesto extraordinario.

Obviamente, si ARENA y el PCN hacen el amarre con Bukele, será a cambio de dinero. Las compras gubernamentales son un botín fabuloso para los grupos empresariales. Pero si ese es el plan, hay un detalle que no encaja. Colocar deuda por tres mil millones no es nada fácil en este momento, donde los mercados de capitales están deprimidos y la calificación de riesgo de El Salvador está empeorando por la crisis de las finanzas públicas, lo que significa deuda más dura en cuanto a intereses y plazos de pago.

Quien no cuenta en estos tejemanejes es el pueblo, al que Bukele considera una masa no pensante. La situación que se aproxima es sumamente difícil para la mayoría de la población, que siempre paga los costos de las crisis.

22 de mayo de 2020

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