Bukele y su rostro de dictador caricaturizado

En esta crisis social y económica producto de la pandemia por coronavirus todos somos afectados, pero nos estamos adaptando a esta nueva situación de vida, e incluso mantener el sentido del humor, y antes que el presidente Bukele lo prohíba con sus decretos alejados del derecho, recogemos algunas de las frases y acciones que ilustran la capacidad para el disparate del presidente milenial.

Estos solo algunos ejemplos: voluntarios pagados, secretario jurídico ad honorem que no trabaja, pero firma los decretos, no tengo en la cabeza la plantilla de todo el gobierno, acusaré de violentar el derecho a la vida a la Asamblea Legislativa en la CIDH, construiré el hospital más grande de Latinoamérica en sólo 2 meses, investiguen cuánto gana una vendedora de tomates, el que mi decreto para nombrar el día 24 de mayo como día nacional de la oración coincida con el Ramadán es sólo una coincidencia y no tiene que ver con mi origen árabe, los que protestan pitando y haciendo ruido son los hijos de los escuadrones de la muerte…

En resumen, se trata de una relación interminable de mensajes erróneos e incluso disparatados de Bukele ante los cuales es difícil saber si es mejor reír o llorar.

A todo ello se pueden agregar los memes después der cada cadena nacional, las amenazas de retener salarios, los castigos con estados de sitio a los municipios rebeldes, la imagen de secta de barbas recortadas de la mayoría de sus funcionarios más cercanos y el uso de vestimenta cool con todo y la gorra al revés.

Para llorar o preocuparse están las denuncias de espionaje a diputados, amenazas de exposición de la vida privada de algunos magistrados y las amenazas directas contra periodistas, lo que demuestra que para Bukele con el poder se puede hacer de todo, menos gobernar con sabiduría.

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