Cuando la negligencia es más mortífera que la enfermedad

Imágenes desgarradoras, un audio que te revuelve el estómago y múltiples denuncias de abuso de autoridad, ese es el rostro de la crisis por coronavirus en El Salvador,  con un marcador extraño: 2 muertos por coronavirus y 4 fallecidos por negligencia durante la cuarentena, cuando estaban bajo el supuesto cuido y responsabilidad del gobierno.

La negligencia y la falta de preparación de Bukele y sus funcionarios para enfrentar la crisis por coronavirus han sido evidentes. Tal parece que la improvisación en la acciones del gobierno es la norma, lo que provoca inquietantes preguntas para los salvadoreños.

Una de ellas es cuántos ciudadanos deberán morir para que Bukele reconozca su incapacidad y falta de experiencia en el manejo de esta crisis,  y más grave aún,  cuán preparado está el gobierno para la crisis económica subsecuente.

Es necesario conocer, cuáles son, si es que los hay, los planes de recuperación y reconstrucción socioeconómica para enfrentar las consecuencias de esta crisis, sobre todo para los más vulnerables.

Está claro que para salir de la catástrofe que está propiciando no le bastará a Bukele verse al espejo y escuchar a su séquito de aduladores.

Pronto veremos que la popularidad mediática no da un techo infinito para cometer errores, porque los errores se pagan y la historia de El Salvador ya tiene en el sitio menos olvidado de su basurero a varios dictadores,  genocidas y presidentes incapaces.

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