DEMOCRACIA, POLÍTICA Y SISTEMAS DE PARTIDOS

Después del  resultado electoral del 3 de febrero de 2019 en nuestro país, se expresan opinione en las que se afirma  que en la elección de los  presidentes  en Brasil, México y El Salvador se expresa el rechazo  a los partidos políticos (*1); que  en el caso salvadoreño, no ganó Nayib Bukele, sino que perdieron el FMLN y Arena (*2); lo cierto es que la  ciudadanía en estos  países,  votó por  candidatos postulados  por una fuerza política bajo el formato de partido político.

Otros afirman que se ha entrado a una nueva  manera de hacer política bajo el formato de explosión social, como ocurre en Ecuador, Chile y Bolivia,  y que en el futuro  ésta será la forma principal  de expresarse de las sociedades y especialmente los jóvenes, en contra de los gobiernos y las fuerzas políticas partidarias en los gobiernos.

Estas afirmaciones generalizando fenómenos en los que localmente existen motivaciones propias, puede llevar a conclusiones erradas y obliga a quienes creemos en la organización revolucionaria bajo la forma de partidos políticos de clase y de la organización popular con sentido clasista,  a estudiar los fenómenos y la esencia de los mismos. No es igual en Chile que en Bolivia y amerita visualizar lo común y lo particular  en cada caso.

En El Salvador después de la firma de los Acuerdos de Paz, la derecha, a la hora de  ejercer gobierno, presentó las políticas  neoliberales bajo el ropaje “técnico” y los funcionarios buscaban la aceptación de sus decisiones anti populares,  apartándose falsamente de la política. Eran y son comunes las frases “no soy político”,” soy técnico”,  “esto no tiene color político”, esta es una  “cuestión de País”, para enfatizar que algo no es partidario aunque quienes ejecuten una decisión, militen en un partido  y respondan a los intereses de las élites económicas.

Pero ni el Estado ni el Mercado desaparecen por declaraciones de burócratas ni de políticos acostumbrados a la mentira, ni esas acciones están fuera de la esfera de la política; más bien la derecha denigra la política para asegurar su monopolio  e imponer sus intereses.

 Lo público  y lo político, seguirán existiendo y desde el Estado se seguirá ejerciendo política en nombre del pueblo, ejerciendo “justicia” en nombre del pueblo, legislando en nombre del pueblo.  Entonces ¿A quién conviene que las mayorías se aparten de la política? ¿A quien convienen que los outsider ganen  elecciones presidenciales, sin programas, sin instituciones que puedan estar sujetas al escrutinio público? No cabe duda, a las minorías, a la clase con mayor poder económico, puesto que éstos terminan siempre con su estilo personalista, en manos de la vieja derecha.

Para las mayorías menos favorecidas, es el espacio de lo público y la defensa de los derechos, constituye su mejor escudo ante la inequidad.  Es la definición de compromisos identificables entre las organizaciones populares y los partidos progresistas y revolucionarios, su fuerza organizada y su movilización lo que asegura el carácter público del agua, la salud, la educación, la seguridad, la justicia.

Los partidos políticos revolucionarios, los movimientos sociales progresistas, son parte de la lucha entre las clases y  las clases sociales no son un invento, son el resultado de la desigual distribución de la riqueza, de la propiedad sobre los medios de producción; y son las organizaciones políticas y sociales las que pueden identificar objetivos comunes de una colectividad que comparte aspiraciones de justicia social, igualdad, libertad, solidaridad, autodeterminación de los pueblos frente al afán monopólico de las elites económicas que usan a su favor el poder político.

Por eso es importante fortalecer los partidos revolucionarios y progresistas, las alianzas de estos con los movimientos sociales y luchar por que sean democráticos, y adecúen sus plataformas políticas; para defender mejor a la clase trabajadora a las mayorías  oprimidas   y explotadas.

Los gobiernos que como el de Bolsonario y Bukele ganan elecciones con engaño, solo nos enseñan que hay mucho que hacer para defender ideales de justicia y democracia, pues en nuestro países, la arquitectura de los Estados, basa los sistemas políticos en los sistemas de partidos, y es la participación informada la que dará a los mismos su peso democrático.

(1).Laura Chinchilla Ex Presidenta de Costa Rica, en Foro de Fusades, 31 de Agosto 2019

(2) .Iossu Perales, Colatino 21 de noviembre de 2019

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