Difamar a Pedro, para encubrir a Juan…

Como anticipamos, la cadena nacional del presidente Bukele sólo fue un montaje más de una escena ya conocida: gráficas inexplicables, comparaciones con países lejanos, insultos, miedo y órdenes absurdas.

Lo que colmó la paciencia y los nervios de los salvadoreños fue la maliciosa difamación contra el pueblo y gobierno de la República de Costa Rica, acusándolos sin pelos en la lengua de manipular el número de prueba de covid 19 con la finalidad de mantener las curva estadística lo más plana posible.

Bukele necesita crear polémica para evitar las críticas de los ciudadanos salvadoreños por el mal manejó de la crisis sanitaria, las graves violaciones a los derechos humanos, los indicios de corrupción atribuidos a sus funcionarios, el pacto que hizo con las pandillas y su inexplicable ausencia en la conducción del país.

Después de más de una hora de gráficos e imágenes tétricas, como una enorme fosa común con cientos de cadáveres en Brasil, sólo anunció más represión y pobreza.

Y ahora este día, visiblemente después de tanto terror y amenazas, su incompetente ministro de Agricultura y Ganadería, su socio y amigo Pablo Anliker, organiza la politizada entrega de insumos agrícolas, sin mayores protocolos sanitarios, arriesgando a nuestros humildes campesinos al contagio por coronavirus.

Ante esta irresponsable acción, nos preguntamos dónde está el plan de contingencia para la emergencia y por qué Bukele propicia los contagios; ¿será incompetencia, negligencia o que Bukele necesita más contagios para encubrir el exorbitante gasto de recursos públicos? O ¿será que para mejorar su deteriorada imagen pública necesita llenar su hospital emblema, «el más grande de Latinoamérica”, que construyen en CIFCO?

Esperemos que en dos semanas no ocurra un repunte de la pandemia, propiciado por la locura del Gobierno de Bukele al generar la segunda concentración de gente pobre con esta distribución del paquete agrícola, que causa aglomeraciones como cuando se inició la entrega del bono aprobado por la Asamblea Legislativa.

Esperemos que estas acciones difamatorios contra países hermanos no continúen, porque no hay máscara ni discurso que puedan maquillar el rostro dictatorial de Bukele.

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