Economía se debilita en siete meses de Gobierno de Bukele

Entre junio y diciembre de 2019, la economía salvadoreña se debilitó porque el consumo de la población y la inversión de las empresas perdieron dinamismo. O sea, que en apenas siete meses, el Gobierno de Bukele hizo retroceder la economía.

Para el mes de mayo, cuando terminó el segundo Gobierno del FMLN, la economía estaba creciendo. El “Informe Económico Mensual” del Banco Central de Reserva (BCR), correspondiente a ese mes, dice que “por el enfoque de la demanda los componentes que mostraron un mayor dinamismo fueron: Gasto de Consumo Final (público y privado) y la Formación Bruta de Capital Fijo, con tasas de crecimiento de 4.2% y 3.6%”.

El consumo público de que habla el BCR se refiere a la compra de bienes y servicios que hace el Estado. El consumo privado es el que realiza la población cuando también compra bienes y servicios. Y la Formación de Capital Fijo (que también se llama inversión) se refiere a la creación de maquinarias, equipos y obras de infraestructura, como edificios y otras, que hacen las empresas. Ambas variables, consumo e inversión, forman lo que se llama demanda interna. El BCR informó que dichas variables estaban creciendo hasta mayo.

El informe del BCR correspondiente al mes de julio, cuando el Gobierno de Bukele llevaba dos meses, muestra un panorama diferente, pues dice que “los indicadores de demanda muestran desaceleración (…) una disminución de la actividad económica interna”.

La información del BCR es muy clara. Hasta mayo la demanda interna crecía y para julio se desaceleró. ¿Por qué ese cambio? Porque el Gobierno de Bukele despidió a más de 2 mil personas, cuya capacidad consumo se redujo, y porque otras miles de personas decidieron comprar menos porque temían que en cualquier momento las despidieran. Además, el Gobierno redujo su gasto de consumo.  Ante esa situación, las empresas comenzaron a invertir menos. Por eso el BCR dijo que hubo una “disminución de la actividad económica interna.

¿Qué pasó en los meses siguientes? Que el Gobierno continuó despidiendo gente y reduciendo sus gastos, es decir, siguió cayendo el consumo público y privado. Y ante la baja del consumo, las empresas decidieron invertir menos dinero en la producción. Eso es lo que explica que el crédito de los bancos a las empresas, que para mayo creció 11%, para noviembre solo aumentó 3.7%. Las empresas también disminuyeron las importaciones de maquinarias y equipos, que para mayo habían crecido 5% y para noviembre solo crecieron 1.5%.

Si las empresas invierten menos entonces generan menos empleo. Para colmo, los salarios mínimos, cuyo último aumento se hizo hace tres años (en 2017), se mantienen congelados, porque la ANEP, el Ministro del Trabajo y los integrantes del Consejo de Salario Mínimo así lo decidieron, a pesar de que el artículo 159 del Código de Trabajo establece que dichos salarios “deberán ser revisados, por lo menos, cada tres años”.

En su balance de la economía salvadoreña de 2019, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) confirma que en 2019 la economía retrocedió con respecto a 2018, “debido a un menor crecimiento del gasto de consumo”. Según la CEPAL “en 2019 el crecimiento del PIB será del 2.2%”, o sea, menor al 2.5% de 2018, porque, como ya vimos, el actual Gobierno ha debilitado la inversión pública y privada, lo cual afecta la producción y el empleo.

Hay que recordar que el primer Gobierno del FMLN encontró en 2009 una economía con caída de -2.1% del PIB y entre 2010 y 2018 el PIB creció 2.5% promedio. Es decir, que de una cifra negativa, por debajo de cero, pasamos a una cifra positiva, de 2.5%. Dicho de otro modo, con Bukele, en solo siete meses, la producción de bienes y servicios ya comenzó a retroceder.

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