Economía se derrumba y gobierno sin plan

Los últimos datos de la evolución económica del año revelan la profundidad de la crisis y las peligrosas tendencias que se avizoran. Hasta la dolarización da señales de tener problemas. Sin embargo, el gobierno no está ni pensando en un plan económico de salida, más allá de la apertura que pactó Bukele con los empresarios.

La Fundación para el Desarrollo de Centroamérica (FUDECEN) estima que el PIB caerá en -7.2%. Todos los sectores van en picada: comercio, turismo, industria, agro, transporte, construcción.

Este año la inversión privada disminuirá -29% y la pública caerá -23%. Hasta el mes de mayo, las empresas había disminuidos sus importaciones de bienes intermedios -23% y sus importaciones de máquinas -14%. Eso significa que han bajado su producción.

Hasta el mes de mayo, las exportaciones habían disminuido -24%;  las remesas cayeron .10% hasta abril. De acuerdo a la tendencia, la entrada de dólares al país por esas dos variables disminuirá en -3,200 millones.  También disminuirá la entrada de dólares por inversión extranjera, que será casi nula. El gobierno inyectará dólares mediante la deuda externa, pero en una cantidad que difícilmente llegue a los 1,500 millones. Esos datos indican que la dolarización estará en riesgo.

Traduciendo esas variables económicas a la vida de la gente, los resultados son los siguientes:

  1. Pérdida estimada de 240,000 empleos formales, según el estudio de FUDECEN.
  2. Pérdida de empleo de cientos de miles de personas que trabajan por cuenta propia, pues sus ventas se desplomaron y la contracción del comercio en general les afecta mucho.
  3. Quiebra de miles de micro y pequeñas empresas (MIPES), cuyas ventas se han venido a pique.
  4. Quiebra de miles de productores y productoras del campo, afectados por la parálisis económica, la tormenta Amanda y la falta de apoyo gubernamental.
  5. El riesgo de fallecimiento de miles de personas adultas mayores en condición de pobreza, dependientes de los otros núcleos poblacionales afectados y de remesas familiares que van de picada.
  6. El incremento de la pobreza, sobre todo en la población adulta mayor y las mujeres, que representan el 53% de las personas que trabajan por cuenta propia y en el campo y el 60% de quienes laboran en las MIPES.

Ante esa trágica realidad, el presidente Bukele se dedica a repartir, con fondos públicos, canastas de alimentos que ayudan un poco a la gente, pero no le dan estabilidad en sus vidas; también a atacar a la Asamblea Legislativa, para culparla de los problemas del país; y a mentir sobre la realidad nacional.

Pero, por más que Bukele intente manipular, ya la gente está desafiando sus amenazas y se vuelca a las calles a ver cómo consigue el pan de cada día. Pronto el gobierno tendrá que enfrentar las protestas de los sectores más golpeados por la crisis, cuyo nivel de agravamiento es responsabilidad del presidente Bukele, quien intenta lucrarse con la miseria del pueblo.

14 de junio de 2020

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