El militarismo, otra nefasta política de Estado de Bukele

La sociedad salvadoreña ha vivido a lo largo de nuestra historia varias dictaduras militares, de hecho, la última guerra civil tuvo como génesis la falta de espacios democráticos, la represión brutal de los militares y la injusticia social. Está triste etapa nos obligó a tomar las armas y luchar, en un conflicto que terminó con la derrota de la dictadura y la firma de los Acuerdos de Paz de 1992 que abrieron camino a una refundación del Estado.

Este nuevo momento histórico logró la convivencia pacífica de todas las ideologías y formas políticas de gobierno democrático, hasta el punto de lograr que una fuerza guerrillera convertida en partido lograra llegar al poder y gobernar por 10 años en beneficio de los salvadoreños más vulnerables e impulsar el desarrollo del país con mayor equidad.

En este espacio-tiempo también la izquierda salvadoreña impulsó por medio de su bancada legislativa una serie de políticas públicas que garantizaron, entre otras cosas, transparencia, lucha contra la corrupción, mejores educación y salud pública, alimentación escolar, inclusión de la mujer y la comunidad LGTB.

Sin embargo, en un país reprimido casi todo el siglo XX por dictaduras militares, quizás la más importante conquista democrática es una nueva doctrina militar y policial, en la que las instituciones castrense y de seguridad pública se subordinan a la Constitución de la República y al sistema político democrático.

Las nuevas generaciones de militares han sido formadas bajo principios de respeto a la ciudadanía y la paz social, durante estos años post conflicto.

Lamentablemente Bukele tiró por el caño todo lo ganado en cuanto a buena gobernanza e institucionalidad democrática. Recientemente vimos como mostró las garras de dictadorzuelo y el 9 de febrero utilizó ilegalmente a la Fuerza Armada y la Policía Nacional Civil para tomar por la fuerza la Asamblea Legislativa.

En ese peligroso autoritarismo para la democracia de El Salvador, ha ordenado durante la pandemia por coronavirus a los militares tomar el control de la protección civil y otorgado funciones de los gobernadores a altos mandos, violando nuevamente la Constitución de la República

Todo indica un grave retroceso a la institucionalidad democrática. Está innecesaria demostración de poder sólo representa la debilidad política de Bukele, su incapacidad de gobernar con dignidad e inteligencia y,  sobre todo, ratifica su carácter antidemocrático.

En este preciso momento, varios oficiales de las fuerzas armadas están pidiendo su baja de la institución, entre otras causas por la mala conducción y uso abusivo que Bukele ha hecho de esta y también por temor a los próximos juicios y condenas contra el Ministro de la Defensa y el mismo Bukele por estas acciones anticonstitucionales.

La militarización del Estado no le garantiza nada a Bukele, el pueblo salvadoreño ya ha derrotado a otros tiranos y el nuevo dictadorzuelo jamás podrá contener su espíritu de lucha.

Los salvadoreños necesitamos salir de esta crisis y retomar nuestro proceso democrático y Bukele debería saber que si en el pasado el pueblo destronó a tiranos de tiempo completo, nos será fácil derrotar a un dictadorzuelo que sólo ejerce en horario de discoteca.

Lunes 8 de junio de 2020

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