El Viaje de Osiris Luna: un ejemplo de tolerancia, encubrimiento gubernamental y silencio cómplice

Cuando el ahora presidente Nayib Bukele comenzaba a coquetear con la posibilidad de ser un candidato presidencial, actuaba como un offsider que criticaba las decisiones impopulares de su propio partido; entonces era solamente Alcalde de San Salvador, electo bajo la bandera del FMLN, quien años después pasó a ser parte de las filas uno de los partidos más cuestionados: GANA, Nayib Bukele aparentemente “abrazaba” las banderas de la transparencia y austeridad.

En sus discursos, criticaba los viajes en primera clase de algunos políticos, como por ejemplo el viaje de algunos diputados a Roma, para asistir a la canonización de Monseñor Romero. Al mismo tiempo, anunciaba que esas prácticas “desaparecerían” si el pueblo le brindaba la oportunidad de gobernar.

Hace unas semanas, el diputado por el partido GANA por el departamento de San Salvador, convertido en Director de Centros Penales y Viceministro de Seguridad AD Honorem, de este gobierno, se convirtió en tema de tendencia, la cual se mantiene hasta este día, porque al parecer su asistente tomó una foto en la que se les ve viajando en un jet privado; algo, que según dicen los conocedores de la materia, cuesta una cantidad que no podría ser costeada con el salario de este funcionario.

Dos días después de iniciado el escándalo, el funcionario trató de apagar el fuego, manifestando en su cuenta de Twitter que “Fui invitado a México a conocer diversos proyectos de seguridad. Viajé ida y regreso por Avianca (también invitado) y, para poder realizar el viaje completo en poco tiempo, los vuelos internos (dentro de México) nos fueron ofrecidos sin costo alguno en vuelo privado”, explicó. Agregó que su viaje a México no había tenido ningún costo para los salvadoreños. “Cualquiera puede obtener esa información en la oficina de acceso a la información pública”, indicó. Sin embargo las dudas persistían y el funcionario Luna Meza inició a bloquear a muchas personas que lo cuestionaban sobre el viaje.

El Presidente también fue cuestionado sobre este caso, y manifestó que desde el gobierno no se han pagado ningún tipo de viajes privados. También la comisionada presidencial, Carolina Recinos, fue interrogada por el viaje en una entrevista televisiva, la comisionada manifestó que “las personas no deberían fijarse en esas cosas, sino en el buen trabajo realizado por el funcionario Osiris Luna”; al parecer, a los funcionarios de estos gobiernos la ciudadanía debería perdonarles todo. El ex diputado Juan Valiente, dio a conocer en una entrevista radial que le había tomado la palabra al Director de Centros Penales, pero en esa institución le dijeron que no le podían dar información de los viajes de su titular.

Este gobierno, cuya forma de comunicación ha sido las redes sociales y sobre todo el Twitter, por primera vez se veían sobrepasados, acudieron a unas cuestionables estrategias como la del anuncio de una evacuación por Tsunami, o el anuncio del mismo presidente Nayib Bukele de expresar el pésame por la muerte del “padre” de Osiris Luna (se supo que no se trataba del padre); nada pudo quitar la atención del asunto, y ahora a 15 días que se publicara esa fotografía, el gobierno maneja un silencio cómplice.

El artículo 86 de la Constitución establece que los funcionarios públicos solamente pueden hacer aquello que la Ley les permite; desde el gobierno, al menos dicen que no pagaron el viaje de Osiris Luna Meza; sin embargo, tampoco aclaran quién lo pago.

La Ley de Ética Gubernamental prohíbe a los servidores públicos aceptar cualquier tipo de prebendas o favores, por lo tanto el Director de Centros Penales, ha violentado flagrantemente una prohibición ética; porque un empresario, no va a poner a disposición por mero altruismo un avión que implica un alto costo.

Los antecedentes en nuestro país sobra, los viajes privados de Francisco Flores, los de Mauricio Funes o más recientemente del ex Fiscal Luís Martínez; favores y viajes gratis para ellos, que el país sale pagando con casos grandes de corrupción. Pero desde el gobierno, siguen manejando el silencio como una estrategia de agotamiento a la ciudadanía, pero también como una preocupante manera de encubrimiento de estos casos que casi siempre desencadenan en corrupción.

Osiris Luna es un profesional del derecho que saltó a la vida política como diputado suplente de Guillermo Gallegos; en el 2018 alcanzó su escaño como diputado por el departamento de San Salvador, y en junio a través de un subterfugio legal fue nombrado Viceministro de Seguridad y Director de Centros Penales por el Presidente Bukele. Al principio  fue una de las voces más críticas de las anteriores administraciones de Centros Penales, exagerando cosas (como casi todos los funcionarios de este gobierno); sin embargo, desde la cuenta de Twitter de los parientes de Centros Penales, se le acusa de una serie de manipulaciones en las tiendas penitenciarias, en donde ahora hay más pacidad y prácticas que habían sido superadas han vuelto a realizarse.

En su momento el exiliado expresidente Mauricio Funes, lo acusó de pertenecer a una banda de traficantes que operaba en zonas como la campanera, y los ciudadanos no han pasado desapercibido que ahora luce zapatos de la marca Ferragamo que tienen costo de $600.00 y cinturones de la misma marca que cuestan $450.00; amén de ello, también trascendió que ha adquirido un apartamento en el exclusivo edificio Terra Alta. Todo esto permite hacer una construcción, que en este gobierno existen funcionarios que están realizando un cuestionado uso de los fondos públicos.

Es sensato y por higiene democrática una obligación exigir al gobierno explicaciones; tiene en el caso de Osiris Luna una oportunidad para demostrar que son distintos, porque  a los ciudadanos nos parece inexplicable como en 5 meses una persona que se supone sacrificó su elección como diputado donde gana $3,500.00 acepta reducir su salario a $2,500.00 para ser Director de Centros Penales, pero aún con esa disminución en sus ingresos le alcanza para poder mudarse de una zona discreta como lo es Las Palmas, que es una zona de clase obrera, a pasar a una zona de clase media alta en tan poco tiempo; debe entender el Gobierno del presidente Bukele, que la sabiduría popular dice: en arca abierta hasta el justo peca. Y que la población ha depositado enorme expectativas en ellos, pero también hay gran vigilancia  para ver el cumplimiento del discurso de transparencia y austeridad.

Tiene también este gobierno la oportunidad de mostrar que su intolerancia contra la corrupción es un asunto que aborda con seriedad, aunque a juzgar por las versiones que han dado hasta ahora, se es pesimista. También sus votantes y la ciudadanía debe convertirse en un importante agente contralor; es inverosímil encontrarse en redes comentarios justificativos como “se lo merecen por el buen trabajo”, sin reflexionar que con el costo de un viaje en jet privado se puede construir un aula de una escuela o dotar de una ambulancia a un centro de salud. La transparencia debe ser una exigencia de la población y un compromiso de este gobierno, y no una perorata para embaucar únicamente a los incautos.  

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