Gobernando con los pies

Durante este difícil momento para la humanidad, sin precedentes en la historia contemporánea, se esperaría que los gobernantes y líderes de las naciones tengan el conocimiento, la valentía y la inspiración para lograr que los gobernados salgan adelante y superen la crisis.

Gracias al desarrollo de las comunicaciones hemos visto en vivo a líderes mundiales como el presidente ruso, Putin, en la primera línea de defensa en la lucha contra la pandemia de coronavirus, visitando hospitales y alentando personalmente al personal

médico que como héroes lucha contra la enfermedad.

También al presidente de Guatemala, Dr. Giamatey, quien a pesar de ser un hombre con capacidad limitada para su movilidad, ha estado muy activo en la conducción de su plan de combate contra la pandemia, en muletas visitó hospitales y centros de contención verificando protocolos y condiciones humanas en la cuarentena.

Hay más ejemplos: el primer ministro británico, a pesar de estar contagiado por coronavirus, desde su residencia sigue dirigiendo su gabinete de gobierno.

Para los salvadoreños la pregunta obligada es dónde está el presidente Bukele. Nadie lo ha visto en persona desde hace dos semanas, mucho menos visitando hospitales o sitios de cuarentena o a familias pobres. La única forma de saber de su existencia es gracias a las redes sociales, a sus insultos y órdenes en estas, y su represiva manía de usar la fuerza militar para combatir la pandemia.

Fácilmente, desde la seguridad de su twetter, castiga a su antojo ciudades enteras, a pesar del hambre y miseria; como inquisidor medieval, inspirado únicamente por su voluntad, también descalifica al Procurador de Derechos Humanos, ignora y ofende al Fiscal General, desconoce la constitución de la república, en conclusión, propicia caos y conflicto en la sociedad.

Desafortunadamente  para nuestro país, como un avestruz, con la cabeza enterrada en su prepotencia e ignorancia, Bukele en lugar de gobernar con la cabeza, gobierna con los pies.

La población se pregunta: ¿dónde está el presidente, por qué se esconde, realmente quién gobierna? Nadie responde. Solo están las permanentes amenazas de los mercenarios virtuales y las capturas ilegales por pedir transparencia para evitar la corrupción. Parece que la terquedad de Bukele sólo es superada por su incapacidad de gobernar con respeto a los salvadoreños.

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