Gobierno no apoya a la UES

El 18 de noviembre de 2018, cuando andaba en campaña electoral, Nayib Bukele visitó la UES donde dijo que cuando fuera presidente “incrementaremos el presupuesto de la Universidad de El Salvador anualmente hasta superar el porcentaje de la inversión que hacen los demás países en la región”.

Ya en su cargo de presidente de la república, Bukele congeló el presupuesto de la UES, al dejarlo en 91.8 millones en el 2020, el mismo monto que le había otorgado el Gobierno de Salvador Sánchez Cerén en el año 2019. Al sumar la recaudación de 11.1 millones que hace la UES, sobre todo por las cuotas a estudiantes de escuelas privadas, el presupuesto total suma 102.9 millones.

Cuando el FMLN llegó al Gobierno, en 2009, encontró el presupuesto asignado a la UES en 55.2 millones, sin incluir la recaudación de la propia UES. El Gobierno presidido por Mauricio Funes lo elevó hasta 65.7 millones en 2014 (19%) y el Gobierno de Sánchez Cerén lo subió hasta 91.8 millones en 2019 (40%). También aprobó la gratuidad de la UES para 40,000 estudiantes provenientes de escuelas públicas y 1.3 millones de dólares para financiar las becas de 1,000 jóvenes que habían abandonado sus estudios universitarios.

En su primer año de gestión, Bukele estancó el presupuesto de la UES, lo que en términos reales significó una disminución, pues al haber un ajuste salarial de 2.5 millones, hubo que recortarles fondos a los demás rubros del presupuesto.

Para el mes de julio, el Ministerio de Hacienda tenía un retraso de 13 millones de dólares en la entrega de los fondos. Por presión del rector, Roger Arias, el Gobierno le desembolsó 7.5 millones, pero le adeuda 5.5 millones. El retraso en los desembolsos afecta el pago de agua, energía y telefonía, la labor de investigación y las inversiones en la biblioteca y el auditorio de la Facultad Multidisciplinaria.

Hace unos días, el ministro de Hacienda anunció una disminución de 3.1 millones de dólares en el presupuesto a la UES del próximo año. Ante la reacción del rector, el presidente Bukele, quien sabía del recorte, le ordenó al ministro subirle 10 millones a la universidad. Por la costumbre de Bukele de incumplir sus promesas, las autoridades, los docentes, el personal administrativo y el estudiantado de la UES deben presionar para que el presidente cumpla lo prometido, pues si no hay aumento se pondrá en riesgo hasta la gratuidad de la matrícula.

Si el próximo año se inicia el ajuste fiscal pactado con el Fondo Monetario Internacional, el Gobierno tendrá que reducir gastos y aumentar ingresos mediante tributos al consumo. Y como la educación no es una prioridad del Gobierno, sino el gasto militar y en propaganda, el impacto sería doble: menos recursos para la educación en general y encarecimiento de algunos bienes y servicios debido a las medidas impositivas. Esa posibilidad está planteada, incluso aunque Bukele negocie iniciar el ajuste después de las elecciones de febrero.

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