Habla la gente de albergues por Emergencia Nacional por Covid19

Este día realicé algunas visitas a los albergues, tratando de hacer periodismo a la antigua, entrevistando ciudadanos, personal de salud y miembros de la fuerzas de seguridad.

Los testimonios y las declaraciones de los entrevistados no dejaron de sorprenderme. Aquí algunos de ellos:

En los Planes de Renderos me detuvo un grupo de jóvenes con vestimentas de personal médico y 2 agentes de la policía del municipio de Panchimalco. Una joven de piel morena se aproximó al vehículo, su mascarilla casi no permitía ver su rostro, pero sus ojos reflejaban su juventud y profesionalismo.

Me entrego una hoja con instrucciones sobre la pandemia y una amplia explicación de las medidas a tomar, me regaló una máscara y una bolsita con alcohol en gel. Su bata tenía su nombre y le anticipaban tres letras: Dra. Me pareció muy joven para ser médico y al preguntarle por su visible juventud me aclaró con mucha paciencia que había estudiado en Cuba gracias a una beca gestionada por la municipalidad de Panchimalco. Dijo también con firmeza que no tenían muchos recursos, pero que con gusto harían todo lo posible para ayudar en esta crisis.

En uno de los centros de cuarentena en la zona norte de San Salvador, del cual me reservó el nombre para proteger la identidad de los funcionarios que compartieron información, la seguridad parecía la necesaria para invadir un país, pero con rostros cansados, calor, fatiga e incomodidad que se reflejaba en su conducta. De entrada ordenaron que me fuera, pero uno de los médicos lo impidió y accedió a conversar, siempre y cuando no grabara o tomara imágenes.

Rápida y ágilmente me dio un informe de situación, parecía necesitado de desahogar sus frustraciones, y también incluyo un pedido de ayuda.

Estas son su opiniones: todo el proceso de cuarentena estaba mal, orientado a generar imágenes positivas para el gobierno, pero desde el punto de vista técnico y científico el manejo de la cuarentena está en un caos. Según el médico la falta de preparación de los jefes del Ministerio de Salud era evidente, pero, sobre todo, el irrespeto a los protocolos establecidos por los especialistas en epidemiología complicaba todo el proceso.

Al preguntar sobre el origen de esos protocolos mencionó con claro conocimiento que fueron elaborados en conjunto por especialistas salvadoreños y cubanos que por 10 años habían trabajado en su elaboración y puesta en práctica. Al comentar como los médicos cubanos solidariamente habían compartido su experiencia con sus colegas salvadoreños, el médico claramente conmovido expresó: los médicos cubanos se formaron en una escuela donde la solidaridad es la base fundamental de su acción. Si ellos siguieran aquí estaríamos mucho mejor.

Lamentó que las nuevas autoridades no hicieran uso de los procedimientos establecidos y peor aún decían desconocer la existencia de éstos. Alertó también que no había una reserva de personal médico para relevar a los actualmente en servicio y, más grave, no está previsto quien atendería si el personal médico se infecta.

Tampoco han entregado el equipo y los materiales sépticos. También afirmó que los hospitales del sistema se habían desabastecido y no están en condiciones de operar en una pandemia. El costo de reducir el presupuesto 2020 se pagaría ahora.

Finalmente dijo: en caso de un crecimiento masivo de casos, no hay como contener la crisis. Todo lo demás es propaganda y publicidad virtual.

Finalmente un policía se acercó a la conversación y nos dio su aporte. El agente de la ley, nos recordó la epidemia de dengue y la participación de una brigada médica de Cuba, que en poco menos de 11 meses logró contener la epidemia, y a pesar que uno de los brigadistas murió en un accidente, sus compañeros juraron en su nombre cumplir su misión y la cumplieron.

Solo me resta recordar que en cualquier crisis humanitaria, terremoto, epidemia o siniestro, Cuba y su pueblo siempre han sido solidarios, porque la solidaridad es la receta exacta para aliviar el dolor humano.

Muchos países han recibido esta ayuda humanista, entre ellos grandes naciones como China, España e Italia, como El Salvador en el pasado,  porque para Cuba, como expresó su apóstol José Martí, patria es humanidad.

El salvadoreño es también un pueblo profundamente solidario y ante la emergencia debemos demostrarlo una vez más quedándonos en nuestras casas, cumplir las orientaciones y contribuyendo en nuestras comunidades para garantizar que todos reciban la ayuda necesaria.

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