La democracia y los demonios que la asechan

Nuevamente otro intento del gobierno de obtener el poder total: los funcionarios de Bukele este 23 de marzo trataron en la Asamblea Legislativa de consumar un nuevo abuso de poder, pedir sin reparos violar las leyes de la nación para cumplir uno más de los caprichos del presidente, poder comprar bienes con fondos públicos aduciendo serán para combatir la pandemia por coronavirus.


Fue el colmo y diputados de todas las ideologías impusieron candados y controles al intento de desconocer los procesos jurídicos para adquirir bienes y servicios para atender la emergencia.
Parece que fue suficiente y todo indica que los legisladores recordaron la corrupción del gobierno de Paco Flores, los altos costos políticos y económicos de permitir al presidente hacer lo que se le venga en gana.
Tal parece que ya son demasiados los reclamos de empresarios y ciudadanos honestos que denuncian los «negocios » de los familiares y amigos de Bukele en esta emergencia.
Todo indica que el pánico mediático propiciado por el gobierno, los insultos, las amenazas y los ofrecimientos de hacer negocios, no fueron suficientes y el temor a la verdad, al escarnio público en el futuro y también la decencia y la ética, impusieron un techo a la locura.
Debemos estar vigilantes para que la contraofensiva de Bukele no llegue a las irresponsables acciones del tristemente recordado 9 de febrero.

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