La derecha se une contra el pueblo

Los partidos de derecha en la Asamblea Legislativa se unieron al Gobierno que preside Nayib Bukele para aprobar el presupuesto de 2020, el cual afecta a los sectores populares. Sabemos que las alianzas son parte de la política, pero las rechazamos cuando se hacen para afectar al pueblo, como acaba de ocurrir con el tema del presupuesto.

Durante varios meses, el grupo parlamentario del FMLN dio una batalla extraordinaria para intentar cambiar los aspectos negativos del proyecto de presupuesto, como la supresión de 13 programas sociales que benefician a la población de bajos recursos, el recorte de fondos a otros cinco programas, el despido de más de 4,000 empleados y empleadas públicas, que se sumarán a los 2,400 que ya fueron despedidos por el Gobierno, el recorte de 9 millones de dólares al subsidio del gas y el recorte de 33 millones de dólares al primer nivel de atención en salud.

El FMLN también  criticó que no se le asignaran más recursos a la Universidad de El Salvador ni a los programas de los veteranos de guerra y rechazó el enrome gasto de publicidad asignado a la Presidencia de la República, el aumento desproporcionado (149%) de los gastos financieros y la existencia de un gasto de 200 millones sin destino claro.

Las críticas del grupo parlamentario del FMLN se sustentaron en un estudio minucioso del proyecto de presupuesto y coincidieron con los análisis de algunas instituciones académicas y de las organizaciones sociales que representan a los sectores populares. Por eso, una condición del FMLN para respaldar el presupuesto era que se corrigieran todos sus aspectos negativos, incluyendo la falta de transferencia en algunas partidas con asignaciones millonarias.

Pero el Gobierno no atendió al llamado del FMLN y pactó con ARENA y los demás partidos de derecha para aprobar un presupuesto con gastos oscuros, que le quita la pensión de 50 dólares a casi 4,000 adultos mayores en condición de pobreza, le recortar el 15% de los fondos al programa de Ciudad Mujer, saca a 27,000 campesinos y campesinas del programa de paquetes agrícolas, entre muchos otros aspectos negativos.

El Gobierno aceptó que los gastos financieros estaban inflados en por lo menos 104 millones de dólares, pues el FMLN detectó esa trampa. Sin embargo, tanto el Gobierno como los partidos de derecha en la Asamblea, en vez de transferir esos recursos hacia los programas sociales, el subsidio al gas y la atención primaria en salud, se los asignó a los ministerios de Defensa y Seguridad y a algunas instituciones cuya labor no impacta en la mejoría de las condiciones de vida del pueblo.

Junto a la aprobación del presupuesto, el Gobierno, GANA, ARENA, el PCN y el PDC también aprobaron un decreto de amnistía tributaria que les perdona los intereses y las multas acumuladas a los evasores de impuestos, a cambio de que paguen una parte de su deuda en un período de varios meses. Ese acuerdo no obedece a la necesidad de ingresos del Gobierno, sino al interés de los grandes empresarios vinculados a esos partidos y a Nuevas Ideas, entre ellos el presidente Nayib Bukele, de no pagar millones de dólares que le deben al fisco.

Mientras el presupuesto golpea a las mujeres, las familias campesinas, los estudiantes y, en general, a todos los sectores populares, la amnistía tributaria beneficia a los grandes empresarios, entre ellos el presidente Bukele.

La derecha se unió contra el pueblo y el FMLN. Eso ha quedado claro en el país. El grupo parlamentario del FMLN dio una batalla ejemplar para evitar que se afectaran los intereses del pueblo. La derecha se impuso pero pagará un costo político.

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