La protesta social se incrementa y Bukele no escucha

Miles de salvadoreños hicieron sentir su malestar contra el gobierno las noches de esta semana tocando frenéticamente las bocinas de sus vehículos, golpeando cacerolas y otros gritaron insultos, y con nuestra típica creatividad, circularon en las redes sociales desde chancletazos a la imagen de Bukele hasta mascotas sumándose a la protesta.

Muy lógico el sentir de la sociedad salvadoreña, porque Bukele logró unir a ricos y pobres en su contra, gracias a las insoportables condiciones de vida en la que debemos coexistir: para quienes todavía pueden disponer de dinero,  largas colas en los supermercados, escasez de productos, y para los más pobres y vulnerables, hambre y desesperación.

Tan dramática es la situación de las familias en las comunidades pobres que hemos llegado hasta el punto que la falta de alimentos ha propiciado lo que parece una nueva bandera, sustituyendo el azul de nuestro cielo por el  color blanco de la necesidad.

Poco a poco Bukele nos complica la vida y la existencia, y la pregunta obligada es hasta cuándo seguirá escondido Bukele y hasta dónde resistiremos los salvadoreños.

Bukele y sus funcionarios tampoco han dado la cara. ¿Será que podemos confirmar la teoría que a Bukele le faltan víctimas de la pandemia por coronavirus para justificar lo robado, o su incapacidad sobrepasa los límites y se acerca a la locura? 

Tal parece que este gobierno esquizofrénico en menos de un año transformó nuestro hermoso país en un dantesco manicomio.

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