La protesta social ya inició

Las condiciones de vida de los salvadoreños llegaron al límite de la tolerancia y ya comenzaron las protestas sociales, pues todas las acciones represivas del gobierno de Bukele poco o nada han logrado contener la pandemia y en otros casos las medidas tomadas incluso propiciaron los contagios.

Recordemos que la distribución desorganizada del subsidio de 300 dólares causó grandes aglomeraciones, lo que también sucedió con la entrega de los insumos agrícolas y finalmente de las canastas de víveres, cuando los propios funcionarios rompieron las medidas sanitarias de la cuarentena.

Pese al millonario gasto de propaganda y los insultos, el miedo, la represión y las constantes violaciones a los derechos humanos, Bukele no ha podido ocultar el resultado de su gobierno, que sólo puede calificarse de desastroso, con  miles de empleos perdidos y empresas quebradas, desabastecimiento de los mercados municipales, incremento del costo de la canasta básica, lo que obliga a miles de salvadoreños a pedir desesperadamente alimentos para sus  hijos.

Este es El Salvador gobernado por Bukele y sus incompetentes  funcionarios.

La protesta social inició por iniciativa de pequeños y medianos empresarios gravemente afectados por las autoritarias medidas,  optaron manifestarse tocando las bocinas u objetos dentro de sus casas, subiendo luego imágenes, audios y vídeos a las redes sociales.

Ante tal presión los medios de comunicación de la derecha se vieron obligados a publicar estas protestas,  luego que los ciudadanos salvadoreños más pobres, los que no tienen carros ni saldo ilimitado en sus teléfonos, ni comida en sus casas, llevan semanas de manifestarse pidiendo ayuda. 

Aunque las diferencias en la calidad de vida de un empresario que vive en Santa Elena y un vendedor ambulante de una comunidad de Soyapango es abismal,  por ahora ambos ciudadanos comparten un pensamiento: ya no podemos continuar viviendo bajo las actuales condiciones y nos une necesidad de manifestar nuestro malestar.

Cómo no manifestarse,  si Bukele  ha engañado a los salvadoreños,  presionó y extorsionó  a los diputados pidiendo 3000 millones de dólares para combatir la pandemia y sus impactos, dicen haber gastado el 50%.de los fondos autorizados, sin embargo, no podemos ver donde está lo gastado, el famoso hospital más grande de Latinoamérica no es más que un terreno famoso, los médicos y policías siguen sin equipos de protección biológica, las toneladas de alimentos no han llegado a la población más vulnerable, las microempresas siguen cerrando las fuentes de trabajo y los grandes empresarios anuncian quiebras millonarias.

En fin, un desastre sin precedentes y para coronar esta tragedia Bukele se niega a rendir informes de los recursos públicos asignados para esta emergencia, y más bien presiona para prorrogar la cuarentena.

Tal parece que Bukele y sus funcionarios necesitan su más valioso recurso, tiempo para justificar sus derroches y más hambre y pobreza  para disfrazarse de  redentor…

Ojala que Bukele entienda o que asuma las consecuencias de sus acciones. Ya en anteriores coyunturas los salvadoreños nos hemos unido para derrotar dictadores, el nuestro es un pueblo de lucha.

14 de mayo de 2020.

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