La verdad, el último pilar de la libertad para impedir una dictadura

En el contexto de la crisis por coronavirus,  la ONU exige a los gobiernos medidas adecuadas para contener la pandemia y advierte que los derechos al acceso a la información y la libertad de expresión son inalienables y, por tanto, no pueden ser violentados bajo ningún pretexto.

En El Salvador,  el gobierno niega los resultados de las pruebas que determinan el contagio por coronavirus,  agrede por medio de sus mercenarios en las redes sociales a los autores de cualquier crítica y amenaza con cerrar los medios de comunicación que cuestionan la actuación del presidente Bukele.

La libertad de expresión es la única vía de ejercer control ciudadano contra los abusos de poder y el uso de la fuerza por el Estado. Ya vimos por medio de la denuncia ciudadana vídeos de maltratos y violaciones a los derechos humanos por parte de la policía y el ejército.

En alguna medida estas denuncias han logrado controlar estos abusos, pero qué pasaría si el gobierno tratara de quitarnos el derecho al disenso,  a la denuncia y a la libertad de expresión.  Bukele lograría su evidente anhelo de destruir nuestra democracia e instalar su dictadura.

Esperemos que se imponga la razón y la sociedad salvadoreña no permita perder lo construido por décadas. Nuestra joven democracia debe resistir la tentación de sucumbir al miedo y a la propaganda mediática basada en la mentira y expectativas ilusorias.

Los salvadoreños hemos demostrado que la opresión es siempre derrotada, porque más temprano que tarde la verdad se impone a la mentira.

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