Mal le paga el diablo a quien bien le sirve

Todos los salvadoreños vimos con preocupación la votación de la Asamblea Legislativa donde los diputados de la derecha dieron los votos para intentar justificar con una ley pactada en secreto los abusos de poder y las acciones inconstitucionales del presidente Bukele.

Posiblemente los cómplices del gobierno no consideraron de manera objetiva la concurrente conducta de Bukele de incumplir lo que promete, su volatilidad y falta de coherencia al tomar decisiones, la soberbia que le impide rectificar hasta la más errónea medida que ordena, incluso cuando los resultados demuestren que es un disparate.

Tal parece que a la burguesía industrial no se le ocurrió que Bukele suspendería el transporte público y no permitiría el tránsito entre municipios, decisiones que hacen imposible operar sus fábricas e industrias sin trabajadores, impide transportar materia prima y distribuir los productos terminados.

Estas acciones ilógicas de «cuarentena especial» o como debe llamarse correctamente, estado de sitio ilegal, afecta a los más pobres y vulnerables, a los de a pie, y los que son culpables de no tener vehículo propio, pero en esta ocasión también a los dueños de la gran empresa, que sin la fuerza laboral de nuestro pueblo, no pueden operar sus negocios.

Hoy el partido ARENA por medio de un comunicado pide a la Asamblea Legislativa derogar el decreto de apoyo a Bukele que ellos promovieron hace apenas 72 horas.

Ojalá dejaran de llorar por la leche derramada. Reflexionen y comprendan que en una dictadura hasta el más tímido adversario será perseguido.

Es ridículo y trágico el resultado de los pactos oscuros del gobierno de Bukele con las derechas, los pandilleros y los grandes empresarios. Además, es otra medicina amarga que comprueba que mal paga el diablo a quien bien le sirve.

Viernes 8 de mayo de 2020

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