Más mentiras y más víctimas

Esta semana varias instituciones y personas se obligaron a responder a las mentiras de Bukele, dichas en una de sus clásicas rabietas durante una cadena nacional, entre insultos y acusaciones, culpando a todos por las desgracias del país, cuando en realidad todos los demás tratan de mantener con dificultad el estado de derecho violado por el gobierno.

Bukele maliciosamente trató de dar a entender que el Partido ARENA, la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, el fiscal general de la República y el embajador norteamericano, habían logrado un acuerdo político, a espaldas de la sociedad salvadoreña, para impulsar una ley de emergencia por la pandemia.

Esta innecesaria confesión sólo pretende acusar de complicidad a instituciones que en un gobierno democrático están facultadas a sostener las reuniones que fueren necesarias, y solo la excepción del embajador norteamericano, cuya participación en la reunión confirma la sumisión y servilismo de Bukele, todo lo demás es casi normal.

Rápidamente los participantes de esa reunión salieron al paso y aclararon las razones para participar en ese espacio político, desmintiendo la maliciosa insinuación de Bukele y exponiendo su hábito de mentir e inventar hechos con la finalidad de alimentar su ego y mantener su imagen mediática.

También está semana gracias a la denuncia ciudadana nos enteramos de contagios masivos de servidores públicos debido a que nunca recibieron los equipos de protección biológica, pero aún más grave, estos funcionarios se enfermaron al ser obligados a transportar pacientes sin los protocolos ni equipos de protección necesarios.

La incapacidad de sus ministros de Gobernación y de Salud para elaborar un plan de atención integral para la pandemia y las decisiones verticales y órdenes directas de Bukele a sus subordinados propiciaron los contagios, pero posiblemente los factores más determinantes fueron mentir, negar la información a sus pacientes y manejar de forma mediática los resultados de las pruebas de Covid o porque dejaron de hacerlas debido a su costo.

Varios epidemiólogos han concluido que el principal vector de contagio fueron los conductores de vehículos del Estado obligados a realizar funciones de ambulancias improvisadas, sin protocolos ni equipos de protección biológica. Así se contagiaron los adultos mayores en el asilo Sara Zaldívar, también más de un centenar de niños internos en el ISNA , niños sin padres, deportados o con capacidades especiales. Está acción negligente llega hasta el límite de un crimen y grave violación de los derechos humanos.

Son más de 1000 empleados públicos contagiados con coronavirus propiciados por la incapacidad de Bukele, sin contar policías, militares, médicos y enfermeras, ese número sigue siendo un secreto y toda información al respecto es manejada únicamente por Bukele y su incapaz ministro de Salud.

También así se contagiaron los privados de libertad del centro penal de Mariona, pero para seguir enumerando las víctimas de Bukele y sus mentiras hace falta mucho más por ver.

Además, este día la Corte de Cuentas de la República comunicó públicamente los primeros señalamientos de corrupción, en la empresa estatal CEL, donde al parecer de forma planificada y organizada evitaron registrar las donativos de ayuda humanitaria y también a sus beneficiarios.

Habrá mucho más que denunciar, por ahora podemos concluir que las mentiras de Bukele y sus funcionarios han servido para hacer negocios corruptos y causar más víctimas entre los salvadoreños.

17 de junio de 2020

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