Nuevas Ideas, viejos rostros y nuevas formas de corrupción

La neurociencia aplicada a la política no es nada nuevo, tampoco el neuromarketing, estas técnicas comunicacionales del mercado se desarrollan apegadas al desarrollo del capitalismo desde principios del siglo XX, sin embargo, su aplicación se incrementa con el fin de la guerra fría y el fortalecimiento del neoliberalismo, el capitalismo salvaje que sufrimos en el contexto global actual.

En este modelo los Estados y naciones se someten a los intereses del mercado y, por lo tanto, el ciudadano tiene sólo importancia según su capacidad de consumo, tal y como en los principios de la democracia capitalista, donde las mujeres y los pobres no tenían el derecho a votar y la posibilidad de elegir gobernantes la tenían sólo los que tenían alguna propiedad.

En nuestro país las derechas empresarial e industrial aprovecharon los Acuerdos de Paz que pusieron fin a la guerra civil para replantear y disponer del Estado y sus recursos en beneficio de sus intereses, permitiendo la existencia de partidos de oposición de cualquier ideología hasta el punto de propiciar la coexistencia pacífica siempre y cuando el poder económico no fuera afectado o disminuido por los gobiernos de turno.

No obstante, la crisis económica global de la primera década del siglo XXI producto de la especulación financiera inmobiliaria en los Estados Unidos generó un efecto dominó en todos los mercados del planeta y afecto principalmente a los emergentes,  propiciando en El Salvador una crisis entre los empresarios hasta el punto de rompimiento entre los tradicionales y los nuevos relacionadas a los negocios financieros especulativos. Está ruptura da origen a GANA, partido político surgido de ARENA.

Esta disputa entre grupos económicos por los recursos y la riqueza de nuestro país propicia algunas de las condiciones políticas y sociales que contribuyeron la victoria electoral del FMLN, cuando ARENA pretendía una segunda fase de privatizaciones, el agua, la salud pública, las carreteras y la educación pública, la cual fue detenida de golpe por los gobiernos de izquierda.

Durante la siguiente década los dos gobiernos de izquierda dan curso a leyes anticorrupción y decretos ejecutivos y legislativos para proteger y profundizar la democracia, también leyes y programas para combatir la injusticia social y disminuir la pobreza, eliminar el analfabetismo y mejorar la salud de la población salvadoreña, recuperar la seguridad alimentaria y propiciar el desarrollo sostenible y equitativo.

¿Qué nos pasó como sociedad? ¿por qué cambiamos de un gobierno democrático de izquierda hacia un gobierno autoritario de derecha?, simple: nos mintieron, nos engañaron utilizando nuestras frustraciones y desesperación por cambiar la realidad,

Utilizando las más nuevas tecnologías y con las herramientas comunicacionales de neuromarketing, crearon un ánimo adverso a la izquierda, a los partidos políticos, al sistema republicano de gobierno, a la democracia y sin definir un plan de gobierno con el cual comprometerse, Bukele logró obtener el voto popular e instalar un gobierno autoritario de derecha neoliberal.

Con este primer año de gobierno y los nuevos y viejos rostros con las viejas y nuevas mañas de robar los recursos públicos, podemos asegurar que la conducta de Bukele y sus funcionarios durante la pandemia de coronavirus y por la tormenta Amanda son apenas una muestra amarga de más acciones típicas de la derecha neoliberal más radical, que tratará de quitarnos lo conquistado, nuestros recursos públicos y riqueza nacional.

Bukele claramente pretende reactivar el proyecto privatizador, publicitando una supuesta incapacidad de la empresa nacional de agua o el sistema público de salud, para hacer creer a la población salvadoreña que la privatización es la solución a todos los problemas, como la crisis sanitaria actual. Como ejemplo, así podríamos explicar porque hacer una inversión de 100 millones de dólares en dos hospitales destinados a atender la pandemia de coronavirus, pero que extrañamente Bukele no permite utilizar.

Para instalar este modelo de régimen autoritario y represivo, Bukele necesita controlar la Asamblea Legislativa y someter a los otros poderes del Estado, Ya vimos el 9 de febrero de éste año las acciones de Bukele, es capaz de cualquier cosa para obtener el poder absoluto; por ahora la oposición, los diputados de izquierda, la presión internacional de gobiernos amigos del pueblo salvadoreño están oponiéndose a Bukele. También hay que tener en cuenta que la preocupación del imperio del Norte por un nuevo conflicto político y social que genere migración ilegal y violencia ha logrado contener las malcriadeces de su joven protegido.

Como sociedad sabemos que podemos equivocarnos, pero también que es nuestro deber corregir y defender lo que aún nos queda de nuestra democracia. Se aproxima un nuevo momento histórico donde lo podemos perder todo o pararnos para defender lo conquistado .

NOTA JULIO 17

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