Otro fuerte golpe a la economía de El Salvador a causa de Bukele

Gracias a Bukele y su conducta antidemocrática calificadoras internacionales nos ubican como la nación de más alto riesgo para la compra de bonos.

Ayer describimos a Bukele como una catástrofe, hoy titulares internacionales calificaban al gobierno de Bukele como un desastre político y administrativo por su manejo de la pandemia por coronavirus y la falta de planes de emergencia para la estación de lluvias y, complicando aún más nuestro futuro inmediato, las calificadoras de riesgo nos otorgan el indicador de riesgo más alto de la región.

El índice de mercado para bonos de mercados emergentes EMBI, al 1 de junio 2020, para El Salvador es de 9.29, el índice de riesgo más alto de Latinoamérica.

Parece inverosímil, pero Bukele lo logró y finalmente gracias a sus acciones de aprendiz de dictador nos colocó en una posición que nos destaca negativamente entre todos los países de Latinoamérica: El Salvador es un país al que según este índice no se recomienda comprar bonos.

Espero que Bukele no trate de vendernos este nuevo desastre como un logro, así como pretende decir que su súper hospital, que por ahora parece un parque acuático, será el más moderno de Latinoamérica, sobre todo porque parece que antes de terminarlo se está hundiendo y sería más fácil utilizarlo como el muelle para los barcos imaginarios de su almirante ministro de la Defensa, que como hospital.

Bukele ofrece ayuda ilimitada para las víctimas de las inundaciones, pero la pregunta responsable es con qué recursos económicos dispone. A esta hora siguen incrementándose las víctimas y los daños, pero sus funcionarios no tiene la menor idea de qué hacer y la información necesaria para canalizar ayuda es inexistente,

La situación de nuestro país y de los salvadoreños sólo se puede calificar de desastrosa y también nuestro futuro. Las denuncias de corrupción y despilfarro se acumulan y Bukele como adolescente deprimido sólo se agazapa y se esconde, sigue sin dar la cara, mientras sus funcionarios se limitan a adular a su «presi» y a producir falsas imágenes de estar «trabajando» para el pueblo. Eso sí, sin mojarse ni despeinarse, para mantener su neuromarketing arriba, mientras el país se hunde.

Los activistas, oportunistas, seguidores y también gente poco informada, aún aplauden e idolatran a su dictadorzuelo, y esperemos que lo sigan haciendo cuando el agua les llegue al cuello o el hambre silencie sus ánimos.

Por ahora para los salvadoreños siguen el sufrimiento y la agonía, y debemos advertir que aún parecen no terminar. Es momento de reflexión sobre lo perdido, pensar en nuestro futuro y ayudar a nuestros hermanos, ser solidarios es un deber en estos tiempos oscuros, de los que saldremos sólo con organización y lucha.

Jueves 4 de junio de 2020

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