Peligro en el agua potable: ANDA ni MINSAL garantizan su calidad

La interpelación por los diputados de la Asamblea Legislativa a la ministra de Salud, Ana Orellana Bendek, y el presidente de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA), Frederick Benítez, confirmó la incapacidad e irresponsabilidad del gobierno de Bukele en atender necesidades de la población.

Las respuestas de los dos funcionarios a los cuestionamientos por la crisis desatada por el agua sucia suministrada por ANDA en enero pasado evidenciaron además una insensibilidad inhumana hacia la salud de cientos de miles de familias del Área Metropolitana del Gran San Salvador.

Orellana Bendek puso todo su empeño en demostrar que no hubo “una crisis sanitaria”, sino simplemente “una crisis de agua”.

El grave riesgo a la salud a que fueron sometidos más de un millón de personas fue tratado de ocultar con tecnicismos y artículos de leyes y reglamentos, que la Ministra de Salud aprovechó también para establecer que la calidad del agua que consumimos es responsabilidad de ANDA.

El Presidente de la Autónoma dijo todo lo contrario: que velar porque el agua que tomamos no nos envenene es una responsabilidad del Ministerio de Salud.

“Es sencillo, aquí quien define la calidad del agua es el Ministerio de Salud”, aseguró Benítez.

El Presidente de ANDA, un veterano ejecutivo de la institución, pasó a las administraciones del pasado la responsabilidad por la crisis para quitarse las culpas sobre qué fue lo que pasó. Benítez fue más lejos y con cinismo respondió la interrogante de si hubo falla humana: “Falló la naturaleza”, expresó.

Sin embargo, más alarmante fue su afirmación de que en las actuales condiciones la planta potabilizadora de Las Pavas entrega un agua potable que el propio Benítez no recomienda su consumo.

“No es recomendable tomar esa agua” aseguró a la nación y los diputados el Presidente de ANDA.

Es decir, el agua que cae en nuestras casas del chorro viene cargada de peligros invisibles para nuestra salud.

Es una advertencia muy inquietante, porque la hace un experto a quien Bukele le entregó la responsabilidad de la calidad del agua que tomamos.

Al propio Presidente de la República el asunto parece no importarle tampoco mucho, pues interpreta la interpelación de sus funcionarios por la grave crisis como  un show político de sus adversarios.

Un dato contundente que señala esa indiferencia es la decisión del gobierno de reducir en más de 11 millones de dólares las inversiones que el año pasado ANDA dedicó a mejorar los servicios que presta a la población, como se aprecia en el Presupuesto General de la Nación de 2020.

La interpelación es un mecanismo de control y rendición de cuentas establecido en la Constitución de la República en el  artículo 131 ordinal 34, y es obligación de los funcionarios concurrir a la Asamblea para contestar las preguntas de los diputados, de acuerdo con el artículo 165.

La decisión de interpelar a la Ministra de Salud y al Presidente de ANDA fue aprobada el pasado 30 de enero luego que los dos funcionarios se negaron en tres ocasiones a acudir a las comisiones de la Asamblea a explicar las causas que motivaron la crisis generada por el suministro de agua sucia a la población.

Uno de los resultados de la interpelación, que no se aplicaba desde 1997, es la decisión de la Asamblea Legislativa de recomendar a la Presidencia de la República la destitución de los funcionarios interpelados.

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