Presupuesto sin trampas necesita el país

Acostumbrado al engaño, el Presidente Nayib Bukele envió a la Asamblea Legislativa un presupuesto con ausencia de financiamiento a programas sociales importantes y con incremento de fondos bajo la figura de “gastos financieros”.

Además, con un incremento de endeudamiento vía bonos, para equilibrar el déficit fiscal cercano a los mil millones de dólares.

La fracción legislativa del FMLN fue la primera en señalar los vacíos y las ausencias; el Ministro de Hacienda, sintiéndose protegido por su jefe, aceptó ante la Comisión de Hacienda que los llamados gastos financieros serían utilizados para gasto corriente, pero los respectivos ministerios los reasignarian, y que esto es para no pasar el límite de la Ley de Responsabilidad Fiscal.

Esa declaración equivale a una confesión delictiva, pues está obligado por ley a jurar que el presupuesto, además de equilibrado, cumple los parámetros de la citada ley y que los gastos corresponden a necesidades reales de financiamiento.

Las diputadas del FMLN, Yanci Urbina, Anabel Belloso y el diputado Victor Suazo, señalaron que el Proyecto presentado el 30 de septiembre, contiene una disminución de 9 millones de dólares en el rubro correspondiente al subsidio de gas propano que deben recibir las familias de hogares más pobres y quienes se dedican a actividades de sobrevivencia, como las vendedoras de pupusa, comida y tortillas.

Además, congelan la asignación presupuestaria a la Universidad de El Salvador (UES), poniendo en riesgo la gratuidad para los estudiantes que provienen de institutos nacionales, carece de partida para la alfabetización de adultos, cuando el pais está cerca de vencer de manera completa el flagelo del analfabetismo, y ser declarado país libre de analfabetismo; deja sin financiar el Programa Un niño, una niña, una computadora; disminuye los fondos para la salud de las mujeres, y para los Equipos Comunitarios de Salud que atienden el nivel primario de salud, además de eliminar más de dos mil plazas y todos los programas en favor de los jóvenes y de Ciudad Mujer.

Los hallazgos de inventar “gastos financieros” en varios ministerios como el de salud, fue también señalado por ICEFI, entidad no gubernamental centroamericana, especializada en temas financieros, y constituye una verdadera trampa presupuestaria, pues al reasignar esos fondos dentro de los mismos ministerios y sin aprobación legislativa, podrían incluso, derivarlos a los gastos de sus partidos políticos, GANA y Nuevas Ideas.

Por otra parte, las promesas de aumentar la pensión a los veteranos, los salarios a los policías, o cumplir totalmente el escalafón de salud, no se reflejan en los gastos presupuestarios.

Donde de verdad se conoce la valoración de un gobernante sobre las necesidades de la población, es en la orientación del gasto público; y en este primer presupuesto, propuesto por el gobierno de Bukele, ni hay para cumplir sus propias promesas, ni hay para mantener, mucho menos aumentar los programas sociales creados a lo largo de diez años en los gobiernos del FMLN para disminuir la desigualdad, reducir la pobreza y avanzar en justicia social.

Por el contrario, son “huacaladas millonarias” dentro del presupuesto las que se asignan para fines inconfesables,

Esta conducta tramposa del actual gobierno, demanda de la Asamblea que se le corrija la plana, que se le impida la trampa y los 210 millones de dólares que carecen de una asignación correcta sean asignados a reforzar los déficit presupuestarios que, de no cubrirse, acarrearían daños a la población en su salud, en su educación, en subsidios a las familias y en los programas que ayuden a mejorar la condición de desigualdad de las mujeres y de marginación de la juventud.

Un presupuesto sin trampas será obra del poder legislativo, y es allí donde debe discutirse y corregirse.

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