Proselitismo político de Nuevas Ideas, aprovechando la desgracia de los salvadoreños

Bukele trató ayer de dar otro de sus golpes mediáticos, utilizando el sufrimiento de nuestro pueblo y la tragedia de una familia desaparecida por un derrumbe, e intentó levantar su deteriorada imagen mediática por la desesperación de verse abrumado por los señalamientos internacionales por el absurdo manejó de la pandemia por coronavirus y el enojo general de los salvadoreños por el hambre y la destrucción de sus fuentes de trabajo.

Bukele y sus funcionarios montaron la tarima de su circo colocando simbólicamente el podio presidencial justo frente a la zona de la tragedia, pero no llegó, entre otras cosas porque un familiar de las víctimas de la tragedia pidió respeto de manera directa a Bukele y solicitó no usar el dolor de la familia y vecinos como bandera política.

También ayer por la noche un dirigente político del partido de gobierno Nuevas Ideas llamó a su militancia a presentar listados de militantes del municipio de Panchimalco para recibir los paquetes alimenticios del gobierno comprados con dineros públicos y obtenidos con préstamos que todos los salvadoreños deberemos pagar a futuro.

El descaro de Bukele no tiene límites y anoche en otros de sus espectáculos mal montados dio datos falsos sobre los feminicidios, culpó a los gobiernos anteriores de todas las afectaciones por la pandemia y las tormentas, mostró las imágenes de algunas remodelaciones cosméticas de algunos hospitales, pero no mencionó nada del avance de los nuevos hospitales prometidos para atender la pandemia por coronavirus.

Finalmente, como buen dictadorzuelo, ordenó a su incompetente ministro de Obras Públicas la destrucción del Monumento a la Reconciliación, simplemente porque a Bukele le parece feo, actuando como si El Salvador fuera su finca privada, sin pensar que no es dueño del país, tampoco de las infraestructuras públicas y mucho menos del sentido estético de los artistas y escultores salvadoreños.

De la cadena nacional sólo podemos decir que no fue del interés de los salvadoreños y después de una hora de regaños, preguntas y órdenes absurdas a su gabinete de gobierno, menos de mil personas seguían pendientes de su neurótico mensaje.

Por ahora la sociedad salvadoreña está ocupada tratando de sobrevivir en medio de las tragedias y las pérdidas, algunos reparando sus viviendas o ayudando a sus vecinos, otros recolectando ayuda, muchos pasando hambre, esperando auxilio, también llorando a nuestros muertos, haciendo lo posible para salir adelante, así es este pueblo que siempre ha luchado contra las dictaduras y por alcanzar un país democrático y con justicia social.

Bukele, en tanto, sigue sin hacer nada, sólo hundirse cada día un poco más en el pantano de su incapacidad y negligencia.

Viernes 5 de junio de 2020.

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