¿Qué es ser oposición inteligente?

Cuando se inició el Gobierno de Bukele, algunos sectores de izquierda y de derecha dijeron que había que ser oposición inteligente. La expresión no deja de llamar la atención, pues se supone que siempre debemos tratar de actuar con inteligencia, desde la oposición o desde el poder.

Es curioso que cuando ARENA gobernaba no se utilizaba ese término, lo que no impidió que el FMLN fuera inteligente y derrotara a ARENA en dos elecciones presidenciales.

Han pasado casi 10 meses del actual gobierno y todavía se insiste en ser oposición inteligente. De acuerdo, pero ¿en qué consiste eso? ¿Cuál es su contenido en el actual contexto? Esa es una tarea a resolver.

Un elemento fundamental para ser oposición es definir al enemigo principal o inmediato. Para el FMLN, ese enemigo es el bloque integrado por el Gobierno y sus instrumentos (Nuevas Ideas-GANA) y el imperialismo norteamericano. Esa es la fuerza que pretende aniquilar al FMLN y a la que el Frente debe derrotar para avanzar hacia el poder para el pueblo.

Resuelto lo del enemigo, hay que conocer su estrategia y diseñar una estrategia propia. Y a partir de ahí hay que dedicarse a trabajar como oposición, pero con disposición real a serlo.

El eje central de la estrategia de Bukele es la confrontación con los Órganos del Estado que no controla, para tratar de convencer al pueblo de que dichos órganos deben ser controlados por un bloque de fuerzas encabezadas por Nuevas Ideas. Si el pueblo no ve mejoría en sus condiciones de vida o si estas empeoran, debe culpar a la oposición y darles el voto a los candidatos a diputados y alcaldes bukelistas en 2021. Todo lo demás gira alrededor de esa política: la propaganda, las alianzas, las mentiras, la manipulación, las dádivas, el insulto a sus opositores reales o inventados.

Bukele se siente fuerte porque tiene respaldo social y el apoyo del gobierno de Estados Unidos y del aparato militar, al que utilizó para los hechos del 9 de febrero, cuando no logró consumar un Golpe de Estado Parlamentario, pero afianzó la idea de que la Asamblea Legislativa traba su gestión, pese a que la Asamblea le había aprobado todas sus iniciativas de ley. Esa fuerza es la que le permite violentar el Estado de Derecho y mantener una confrontación permanente.

El eje central de su estrategia cobra fuerza en la actual situación de emergencia nacional, cuando las condiciones de vida del pueblo se deterioran y el Gobierno necesita encontrar un culpable de la mala situación. Ahora no solo la Asamblea es objeto de ataque, sino el Órgano Judicial. Bukele no puede abandonar esa política.

¿Qué debe hacer el FMLN? ¿No confrontar con el Gobierno? De nada le serviría, pues el Gobierno no cesará sus ataques, que se centran en el grupo parlamentario del partido. La palaba confrontación le desagrada a mucha gente del partido porque da la idea de insultos y contrainsultos. Obviamente, eso no conduce a nada bueno, porque no le aclara nada al pueblo. Ser oposición es dar una correcta batalla de ideas.

El FMLN debe hablarle claro a la gente, explicarle su postura política y la verdad sobre este Gobierno incapaz, que desmosta los programa sociales y la reforma de salud, que ganó con una parte del voto progresista pero representa a un grupo empresarial que procura acrecentar su riqueza, que pacta las compras públicas con sectores de la oligarquía arenera, que viola la Constitución, miente, calumnia y empuja al país hacia un desastre social, económico y político. Eso, y mucho más, hay que explicarlo por todos los medios posibles.

El FMLN debe mantener una crítica permanente al Gobierno, a sus políticas impopulares, sus acciones autoritarias, su desprecio por el marco legal, su mediocridad, su falta de transparencia, entre otras cosas. Las críticas deben ser contundentes, serías, bien fundamentadas y bien divulgadas.

El FMLN debe acompañar a los sectores populares que rechazan al Gobierno y que después de la emergencia se activarán. Y debe hacer alianzas con sectores empresariales afectados por la crisis y que no participarán en las compras y los incentivos estatales.

El FMLN debe mejorar su comunicación con el pueblo, hablar con prontitud de los problemas nacionales, proponer salidas a la crisis, explicárselas a los sectores afectados y acompañarlos en sus luchas y sus reivindicaciones, las cuales tomarán fuerza en la medida en que se vaya deteriorando la situación económica y social. Sus 65 alcaldes deben tomar medidas y orientar para cumplir con el aislamiento social, ayudar con comida a quienes tienen hambre y a toda la población.

El FMLN debe fortalecer su unidad interna. La dispersión, el protagonismo y la indisciplina no permiten la cohesión ni la aplicación de una política única y eficaz.

Esas son algunas tareas inmediatas. Callar no sirve de nada, no es inteligente. Ser oposición inteligente no es dejar de ser oposición.

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