Qué será de Bukele sin la pandemia

Estos 60 días de cautiverio, perdón, cuarentena, han sido inéditos para la historia salvadoreña y, sobre todo, la forma en que el presidente Bukele y sus funcionarios han aprovechado la pandemia por coronavirus para concentrar una cantidad de poder y recursos económicos sin precedentes.

Nunca como hoy un gobierno dispuso de tanto dinero frente a estas situaciones: 3000 millones de dólares para la emergencia y recuperación económica, 2000 millones más en bonos y los más de 6 400 millones del presupuesto del Estado de 2020.

En el campo jurídico ocurren hechos que estremecen nuestra joven democracia: múltiples resoluciones de la Corte Suprema de Justicia sin cumplir por el gobierno, leyes para la emergencia vetadas por Bukele y graves violaciones a los derechos humanos bajo la responsabilidad del Ministro de la Defensa y el Director de la PNC.

El futuro de la nación ha sido hipotecado por el alto endeudamiento, que puede llegar al 90% de nuestro PIB, a lo que se suma destrucción del tejido económico popular y cierre del 80% de la economía formal, lo que implicaría la pérdida de miles de empleos.

La pregunta lógica es ¿porque Bukele y sus funcionarios continúan con sus caóticas acciones y repetidamente se niegan a presentar un plan de acción para enfrentar adecuadamente la emergencia ni políticas públicas claras para la reconstrucción postpandemia?

Para la investigadora Paola Orsini la explicación más simple hasta tiene un nombre: coronabisnes. En un elocuente artículo concluye que la pandemia por coronavirus es para Bukele la excusa perfecta para consolidar a su propio grupo de poder económico.

En nuestro análisis, Bukele, tomando como capital semilla los miles de millones de dólares para la emergencia manejados de forma corrupta, podría formar un nuevo agrupamiento económico y controlar el mercado salvadoreño. Este objetivo también explicaría la necesidad de desarticular a los actuales actores y dueños del gran capital.

En conclusión para Bukele los salvadoreños sólo somos un mal necesario para sus oscuros intereses y corruptas acciones, lo cual explica su intencionado mal manejó de la pandemia y la falta de sensibilidad humana para la atención de las familias más vulnerables.

Sin embargo, Bukele debe preguntarse qué hará cuando la pandemia sea superada? Y ¿cómo enfrentar las consecuencias de sus acciones?

Esperemos que en alguno de sus habituales arranques de soberbia no se le ocurra declarar un Estado islámico o provocar una guerra contra la hermana República de Costa Rica.

Parecen decisiones sin sentido, pero lo más común de este gobierno es hacer y decir lo absurdo, como ha quedado demostrado por las duras experiencias de este largo primer año de gobierno del presidente Bukele, cuando todo lo inimaginable es posible.

24 de mayo de 2020

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *