San Romero de las Américas, pastor y mártir nuestro

Un año más para recordar el martirio de la voz de los pobres y los oprimidos, un año más para reflexionar sobre porqué los asesinaron y quienes lo hicieron.

Tristemente para el pueblo salvadoreño los planificadores del magnicidio están en la impunidad creada por las fuerzas de la derecha, la tradicional y la que hoy trata de vendernos un falso mensaje progresista.

A Monseñor Romero lo asesinaron por decir la verdad, defender a los pobres y denunciar la injusticia. Tal y como el Santo anunció, revivió en el pueblo salvadoreño, que nuevamente enfrenta el peligro de las ambiciones dictatoriales de un emergente sector de poder, con un nuevo y engañoso rostro.

Las batallas por conocer la verdad y aliviar el sufrimiento de los más vulnerables y despojados sigue vigente.

San Romero, pastor y mártir nuestro, por tu memoria y ejemplo, juramos continuar tus enseñanzas, tu mensaje y tu inquebrantable decisión de luchar por un mundo mejor que incluya hasta el más humilde de los salvadoreños.

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