Un presupuesto mentiroso

El proyecto de presupuesto para 2021 es un arma del presidente Bukele contra la Asamblea Legislativa de cara a las elecciones de 2021, pues sobredimensiona los ingresos esperados para presentar una alta inversión social. Bukele espera que la Asamblea lo trabe para decir que los diputados no quieren que mejoren la salud, la educación y la seguridad del pueblo.

El presupuesto asciende a 7,453.5 millones de dólares y supera en un 16% el aprobado para este año. Aumenta en un 38% la inversión en salud, en 26% la inversión en educación y en 36% los recursos para agricultura. También asigna más dinero a gobernación, medio ambiente, cultura y otros ministerios.

A primera vista, elevar la inversión social y en el agro parece positivo. Pero cuando vamos a las fuentes de financiamiento queda claro que tal gasto no es posible y que, por lo tanto, el Gobierno miente cuando promete esos aumentos.

En los últimos 10 años, la recaudación por IVA ha representado el 10% del PIB. En el proyecto de presupuesto 2021 se eleva al 10%, sin que aumente la tasa impositiva. La recaudación adicional sería de 430 millones de dólares. ¿Por qué ese aumento, en el marco de una economía deprimida? Lo que dice el Gobierno es que controlará la retención indebida del IVA. ¿Cómo lo hará? No se sabe. Es la promesa de Hacienda en que le debemos creer.

Pero resulta que sí hay una forma de aumentar la recaudación por IVA en ese monto, y es elevando su tasa de 13% a 16%, o sea, encareciendo todos los bienes y servicios que consume la población y los costos de las empresas, es decir, golpeando los bolsillos de la población, sobre todo la de menos ingresos, y a los micros y pequeños negocios, que representan el 99% de las empresas del país. Dicho de otro modo, la única forma de aumentar la inversión que promete el Gobierno es degradando aún más las condiciones de vida del pueblo, quebrando más negocios, generando más desempleo y deprimiendo aún más la economía.

El proyecto de presupuesto también sobrestima la recaudación por renta y otros tributos en más de 100 millones. En fin, si se aprueba como está, lejos de mejorar los índices sociales vendrá otro golpe a la economía popular y a los niveles de vida de la población. El 2021 sería otro año pésimo para la mayoría de la población.

A todo esto hay que agregar que ni siquiera sobreestimando los ingresos tributarios el Gobierno logra conseguir los recursos estimados, pues el presupuesto incorpora deuda nueva por 1,342 millones de dólares para cubrir la brecha fiscal, que colocarían la relación deuda PIB en más de 100%. En el corto plazo, el ajuste fiscal que exige el Fondo Monetario Internacional provocaría otra recesión y elevaría la pobreza del 40% de los hogares a que llegó en este año al 50%.

Hay formas de mejorar la recaudación sin dañar al pueblo ni afectar la actividad económica. Basta con que se aprueben el impuesto al patrimonio, el impuesto predial y un impuesto de 1.5% a las altas rentas (la del mayor decil) para que el Gobierno obtenga más de 500 millones al año. Pero esas medidas no hay que esperarlas de un Gobierno y una derecha legislativa al servicio de los millonarios.

Finalmente, el presupuesto recorta recursos a las instancias vinculadas con la transparencia y la defensa de los derechos humanos, como el Tribunal de Ética Gubernamental, el Instituto de Acceso a la Información Pública, la Procuraduría para la defensa de los Derechos Humanos y otras. Al mismo tiempo, eleva los gastos militares en 27.5 millones de dólares. Esas asignaciones revelan el carácter antidemocrático del Gobierno de Bukele.

5 de octubre de 2020

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